A un día de las Elecciones Generales 2026, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) informó que más de 760 mil ciudadanos no han pasado a recoger el Documento Nacional de Identidad (DNI) que tramitaron ante la entidad.
Si consideramos que, según el padrón electoral oficial aprobado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para estos comicios, hay 27.3 millones de electores hábiles, estos más de 750 mil peruanos que no han recogido su DNI representan el 2,8% de votantes habilitados.
En una elección tan atomizada, que el 2,8% de electores no pasen a recoger el único documento que les permite ejercer su derecho al voto hace que nos preguntemos ¿si esto se debe a desidia o al hastío de los electores?
Sin importar cuál sea la respuesta, ninguna es gratuita. Ambas se consiguen con años de promesas incumplidas, escándalos y una clase política que solo ve por sí misma y ha hecho todo lo posible por alejar al ciudadano de las urnas.
Si bien se puede votar con el DNI vencido, el recogerlo no es solo un trámite burocrático más: es el primer acto de participación democrática. En un país donde los resultados se definen por fracciones de puntos porcentuales, 760 mil votos ausentes no son una estadística menor, son una señal de alerta sobre el estado de nuestra democracia.




