La detención en flagrancia del diputado Julián Pérez Mallqui (Juntos por el Perú – JP) por presunta agresión física y psicológica a su expareja podría ser un temprano parteaguas para que el Congreso bicameral defina si continuará por la senda del proteccionismo del Legislativo pasado o si será firme con sus pares.
Al menos desde la bancada y el partido Juntos por el Perú ya vimos que optarán por el doble rasero. Piden para Pérez Mallqui debido proceso y que tomarán una decisión al final de las investigaciones, mientras que suspendieron de inmediato a Silvana Robles por no mostrar su voto en la elección de la presidencia de la Cámara de Senadores.
No podemos pedirle mucho a Juntos por el Perú. Permitió la candidatura de Pérez Mallqui pese a tener sentencias por lesiones culposas, violencia familiar y falsa declaración. En 2024 atropelló ebrio a una madre y a su hija de siete años en Pichari, se dio a la fuga y se negó a identificarse.
La pregunta para el nuevo Congreso es ¿romperá con la tradición de protegerse entre pares? El Parlamento pasado desaforó a Freddy Díaz cuando la denuncia por violación era imposible de ignorar y sacó a María Cordero Jon Tay cuando las pruebas de “mochasueldo” eran incuestionables, pero nunca mostraron iniciativa y siempre actuaron tarde. Esta vez el caso está sobre la mesa desde el día uno y esperamos que actúen con consecuencia. No empiecen mal su gestión.




