En el sitio hay colcas que reflejan la importancia alimentaria en el pasado
En el sitio hay colcas que reflejan la importancia alimentaria en el pasado

Matará es un importante sitio arqueológico ubicado en el distrito de San José de Quero, en la provincia de Concepción, que pertenece a la cultura Huanca y data de aproximadamente 1400 años d. C.

El complejo se emplaza a 4.000 metros sobre el nivel del mar, en una zona de geografía rocosa donde los vientos fríos soplan de manera constante, una característica natural que fue aprovechada por los antiguos pobladores para la conservación de alimentos.

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Un centro de almacenamiento prehispánico

De acuerdo con diversas fuentes bibliográficas y estudios difundidos en medios especializados, Matará habría funcionado como un centro de almacenamiento de alimentos. Sus principales estructuras son las colcas, conocidas como “refrigeradoras naturales”, construidas sobre una meseta en la cima de un cerro.

El sitio conserva construcciones circulares de piedra, así como edificaciones rectangulares, corralones y pasadizos, que evidencian una planificación arquitectónica compleja y adaptada al entorno.

Restos aún conservan colcas que hacían de refrigeradoras naturales en las alturas
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Arquitectura que desafía el tiempo

Según el investigador Rubén López, los antepasados huancas supieron aprovechar las condiciones climáticas extremas del lugar. “El viento frío y la altitud daban una ventaja natural para la conservación de los alimentos”, señala.

Las edificaciones fueron construidas con piedra canto rodado no pulido, unidas mediante una técnica de doble encaje y argamasa de barro, compuesta por arcilla, cal y arena molida. Esta combinación ha demostrado una notable resistencia al paso del tiempo y a las duras condiciones climáticas.

Las estructuras presentan una altura aproximada de 1,5 a 2 metros. Mientras que los muros exteriores muestran piedras irregulares, las paredes interiores destacan por un acabado prolijo, sin hendiduras ni agujeros visibles. Actualmente, unas 25 construcciones permanecen parcialmente en pie, pese a haber transcurrido más de seis siglos.

Gradería que al parecer conducen a un punto sagrado
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Guardianes del patrimonio

Las comunidades de Sulcán, Chala y otras localidades cercanas cumplen hoy un rol clave en la protección y cuidado de Matará, conscientes de su valor histórico y cultural. Aunque el sitio ya no está vinculado a la actividad agrícola ni a la seguridad alimentaria actual, su importancia patrimonial es reconocida por historiadores y pobladores.

Especialistas señalan que en las inmediaciones del complejo no existía agricultura directa, ya que esta se desarrollaba en las zonas más bajas, donde la siembra era esencial para la supervivencia de los pueblos huancas.

Escenario de antiguos conflictos

De acuerdo con información del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), el nombre de Matará fue adoptado por los primeros pobladores del centro poblado de Chala. Estudios históricos sostienen que el lugar habría sido escenario de batallas y enfrentamientos territoriales entre distintos ayllus huancas, antes de la llegada del Imperio inca.

Durante recorridos recientes por la zona, investigadores como Julio Bendezú, Rubén López y Oscar Díaz identificaron cantos de piedra tallados, cuyo origen aún no ha sido determinado, lo que abre nuevas interrogantes sobre la antigüedad y el uso ritual o simbólico del sitio.