El historial del perulibrista José María Balcázar, flamante encargado de la presidencia de la república, parece de nunca acabar.
Solo este año, enfrentará dos juicios orales. Uno por difamación, y otro por presuntamente apropiarse de los fondos de un colegio de abogados que lideró como decano.
El primer juicio se iniciará el 6 de marzo, en plena vigencia de su mandato; el segundo, en tanto, el 16 de junio.
El caso
La conducción del país recae sobre un exjuez supremo provisional, hoy procesado por presunta apropiación ilícita, a quien el Poder Judicial le retiró su confianza en octubre del 2011.
Esto debido a sus pasados cuestionamientos como magistrado, pues en 2006 anuló una resolución que tenía condición de cosa juzgada tras un recurso de casación. Por esta razón, fue destituido, repuesto y finalmente no ratificado por la “desconfianza” que generaba.
Este mismo exmagistrado sería el que, años después, se alzaría como decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque (ICAL). Una institución que hoy le exige rendir cuentas y lo señala de haberse apropiado del dinero de sus agremiados.
José María Balcázar fue elegido decano del ICAL para el periodo 2019-2020 –solo un año después, en el 2021, ingresaría al Congreso de la mano de Perú Libre–.
Fuentes de Correo, allegados al referido colegio de abogados, refirieron que los problemas se iniciaron cuando Balcázar empezó las gestiones para ofrecer diplomados.
“Pero no los quería bancarizar, decía que eran suyos”, indicaron. En este contexto, Balcázar tuvo discrepancias con la entonces directora de Economía, Rosa Pizarro; y el vicedecano de la institución, Yuri Díaz. Fueron ellos quienes lo denunciarían, más tarde, por presunto fraude en la administración de personas jurídicas.
Aunque la tipificación cambiaría con el tiempo luego que la investigación tomara otro rumbo. “(La gestión de Balcázar) era una dictadura con el cogobierno de su entonces subdirector de Ética (…). Tras un tiempo y espacio de investigación (a raíz de la denuncia de presunto fraude), un fiscal superior cambió el cargo por uno de apropiación ilícita. Esa fue la secuencia”, agregaron las fuentes.
El actual decano de la entidad, Enrique Rodas, ha explicado que tras la “confrontación” de Balcázar Zelada y los entonces trabajadores del ICAL, el primero “decide abrir una cuenta corriente a su nombre”.
La investigación arrojó que el hoy acusado abrió dos cuentas personales en la Caja Municipal de Trujillo. Allí se habría recibido los pagos de los agremiados vinculados a colegiaturas, cuotas ordinarias, entre otros, hasta que Balcázar culminó su gestión en diciembre de 2020.
Con su salida de la entidad, en enero de 2021, exhortaron al congresista a entregar el dinero. Para ese entonces, el vicedecano Yuri Díaz había asumido las riendas del colegio, como decano encargado, y ordenó una auditoría.
Sin respuestas
En la actualidad, se desconoce a cuánto asciende la suma de dinero que Balcázar se habría apropiado. Los montos ingresados y retirados de las citadas cuentas bancarias, sin embargo, no eran menores.
La carpeta fiscal contiene un informe pericial que reporta “depósitos en efectivo por un total de S/110 763” y retiros, también “en efectivo, de S/27 500 y retiros con órdenes de pago por S/74 921”. Todo ello en el 2019. Al 31 de diciembre de ese año, el saldo restante era de S/8345.67
Ya en el 2020, hubo “depósitos en efectivo de S/505 258.17, (…) retiros en efectivo por un total de S/62 920” y otros retiros con órdenes de pago por S/429 715”. Finalmente, al 31 de diciembre, se registró un saldo de S/12 460”, expuso RPP.
El decano del ICAL, Enrique Rodas, mientras tanto, reafirma que aún se desconocen todas las sumas de dinero que ingresaron y salieron durante el decanato de Balcázar. Sin embargo, estima que el monto que se maneja actualmente oscila entre S/350 000 y S/550 000.
“Al terminar su mandato, debía rendir cuenta de ingresos y egresos. Eso es lo que no ha realizado”, sostuvo a El Comercio.
La tesis fiscal, en tanto, reafirma dichas circunstancias. El caso, que irá a juicio oral el 16 junio próximo, estuvo a cargo de la Segunda Fiscalía Provincial Corporativa de Chiclayo. Las siguientes audiencias se programaron para el 23 y 30 del mismo mes a las 9:00 a.m., de acuerdo a la citación de juicio oral a la que accedió Correo.
“Existen saldos de dinero que, al menos en la pericia contable oficial, no se han justificado su destino”, sostiene la Fiscalía. Por ello, imputa a Balcázar “haberse apropiado ilícitamente de los ingresos del ICAL”.
“Recibió de manera directa los ingresos de dicha institución, pero no los depositó en las cuentas que maneja el ICAL, pese a habérsele requerido su entrega; consecuentemente (…) el imputado debe ser juzgado en calidad de autor”, se postula.
Por otro lado, el ICAL asegura que ha agotado todos sus esfuerzos con Balcázar. Refiere que, hasta la fecha, el perulibrista se niega a esclarecer el caso.
“Señor, usted hizo una gestión, ríndanos cuenta. Él dice: ‘En tanto el Poder Judicial no dicte sentencia, yo soy inocente’. Sí pues. Pero, en sede administrativa, el colegio de aquella data 2019-2020 concluyó que había realizado actos administrativos que atentan contra la ética y la moral de la institución”, puntualizó.





