Sánchez postuló a la Presidencia con el partido Juntos por el Perú. Crédito: Andina.
Sánchez postuló a la Presidencia con el partido Juntos por el Perú. Crédito: Andina.

A escasos nueve días del cambio de gobierno, y de la juramentación a Keiko Fujimori (Fuerza Popular) como presidente de la república, el excandidato presidencial de Juntos por el Perú (JP), Roberto Sánchez, no ha dado señales aún del reconocimiento de su derrota.

Por ahora, solo persiste una publicación en redes sociales, junto a los partidos políticos Obras y Ahora Nación, que “reconoce que el Jurado Nacional de Elecciones haya proclamado oficialmente los resultados electorales”. Es decir, un saludo a la bandera.

Con ello, Sánchez se suma a un grupo de exaspirantes a la Presidencia, en toda la región, que omitió reconocer expresamente la victoria de su contrincante y, con ello, el voto ciudadano junto al compromiso asumido al inicio de la carrera electoral.

Diferencias

La distinción entre los dos últimos excandidatos presidenciales peruanos es palpable. Si bien ambos impugnaron votos y cuestionaron diferentes contiendas electorales bajo la sospecha de un aparente “fraude”, Fujimori en el 2021 y Sánchez en el presente año, solo uno reconoció explícitamente los resultados de la segunda vuelta.

“Anuncio que, cumpliendo mis compromisos asumidos con todos los peruanos, con Mario Vargas Llosa, con la comunidad internacional, voy a reconocer los resultados porque es lo que manda la ley y la Constitución que he jurado defender”, escribió Fujimori, en julio del 2021, tras competir contra el hoy sentenciado Pedro Castillo (conspiración para la rebelión).

En la región

En cinco elecciones presidenciales de América Latina, realizadas en el curso de los últimos tres lustros, se registraron varias omisiones a admitir expresamente los resultados y el reconocimiento de la derrota.

El más reciente ocurrió en Brasil, en el año 2022, con el entonces presidente Jair Bolsonaro, quien nunca reconoció su derrota ante su rival Luiz Inácio Lula da Silva. En su lugar, dos días después de perder la contienda, en su intento por continuar en el cargo, solo autorizó el inicio de la transición gubernamental.

En Honduras, años atrás, una situación similar se vivió en 2013 y 2017 con los excandidatos Xiomara Castro y Salvador Nasralla, respectivamente. Ambos quedaron en segundo lugar ante el mismo contendiente, Juan Orlando Hernández, tras una única primera vuelta, mecanismo que se aplica en dicho país.

Mientras la primera denunció un aparente fraude electoral y desconoció el resultado proclamado por el Tribunal Supremo Electoral, Nasralla hizo lo propio y llamó a movilizaciones.

Finalmente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), simpatizante del expresidente Castillo, también rechazó los resultados oficiales en la contienda previa (2012) a la que obtendría la Presidencia (2018). AMLO denuncio una presunta compra masiva de votos, financiamiento ilícito y pidió anular la elección.

“Las elecciones no fueron limpias, ni libres, ni auténticas. En consecuencia, no voy a reconocer un poder legítimo donde no lo hay. No puedo aceptar el fallo del Tribunal Electoral que validó el fraude presidencial”, sostuvo en aquel entonces.