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La desnutrición en los adultos mayores puede avanzar de manera progresiva y no siempre resulta evidente a simple vista. Una persona puede mantener un peso aparentemente estable y, al mismo tiempo, presentar una menor ingesta de alimentos, pérdida de fuerza o cambios en su estado funcional.
El tema adquiere especial relevancia en un país que envejece progresivamente. Durante el primer trimestre de 2026, el 44,9% de los hogares del Perú contó con al menos una persona de 60 años o más, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). La cifra fue un punto porcentual mayor que la registrada en el mismo periodo de 2025.
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Jessica Castro Flores, médica especialista en Geriatría de la Clínica Stella Maris, advierte que el peso no debe ser el único indicador que observen las familias.
“La pérdida de peso no es el único indicador de desnutrición. Una disminución del apetito, pérdida de fuerza o menor consumo de alimentos también pueden ser indicadores de que algo no anda bien”, explica.
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¿Qué señales pueden advertir un problema nutricional?
La disminución persistente del apetito es una de las señales que conviene vigilar, especialmente cuando lleva a que la persona reduzca las porciones o deje de consumir alimentos que antes formaban parte habitual de su dieta.
También pueden aparecer dificultades para masticar o tragar, cambios en el gusto y el olfato, cansancio frecuente o una pérdida de peso no planificada.
Otro indicador importante es la disminución de la fuerza muscular. Si la persona comienza a tener mayores dificultades para caminar, levantarse de una silla, cargar objetos o realizar actividades que antes hacía sin problemas, resulta conveniente comentarlo durante una evaluación médica.
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Una persona con peso normal también puede requerir evaluación
El término “desnutrición oculta” puede utilizarse de manera divulgativa para describir situaciones en las que un problema nutricional no resulta evidente por el aspecto físico o por el peso corporal.
Sin embargo, el diagnóstico de desnutrición no debe establecerse únicamente observando el peso o la apariencia de la persona.
La evaluación puede incluir cambios recientes en el peso, cantidad de alimentos consumidos, composición corporal, fuerza, funcionalidad y presencia de enfermedades que puedan interferir con la alimentación o absorción de nutrientes.
Por ello, mantener el mismo peso no descarta automáticamente un problema nutricional.
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Dificultades para masticar o tragar también importan
Los cambios en la alimentación de un adulto mayor pueden estar relacionados con problemas odontológicos, dificultades para tragar, reducción del apetito o modificaciones en el gusto y el olfato.
Estas situaciones pueden llevar a evitar determinados alimentos o reducir progresivamente la cantidad consumida.
Si una persona tose o se atraganta frecuentemente durante las comidas, demora excesivamente en ingerir alimentos o empieza a rechazar ciertas texturas, es recomendable solicitar una evaluación profesional.
¿Cómo ayudar a prevenir el deterioro nutricional?
Castro recomienda mantener una alimentación variada y adaptada a las necesidades y condiciones particulares de cada adulto mayor.
Las proteínas cumplen un papel importante en la conservación de la masa muscular, por lo que su consumo debe formar parte de una dieta equilibrada de acuerdo con la condición clínica de cada persona.
También resulta útil observar periódicamente cambios en el peso, el apetito y la cantidad de alimentos consumidos.
La actividad física adecuada a las posibilidades individuales puede contribuir a preservar la fuerza y la funcionalidad. La intensidad y tipo de ejercicio deben adaptarse a la condición de salud de cada adulto mayor.
¿Qué puede evaluar el médico?
Una valoración nutricional puede incluir mediciones de peso, cambios recientes en la composición corporal y evaluación de la fuerza y capacidad funcional.
Dependiendo de cada caso, el profesional también puede solicitar análisis de laboratorio u otros estudios destinados a identificar enfermedades o alteraciones relacionadas con el deterioro nutricional.
La Clínica Stella Maris identifica a Jessica Castro Flores como especialista en Geriatría y señala que la evaluación de los adultos mayores comprende una mirada integral de la salud física, mental y funcional.
¿Cuándo conviene consultar?
Una disminución sostenida del apetito, pérdida involuntaria de peso, pérdida de fuerza o dificultades para realizar actividades cotidianas justifican una evaluación médica.
La propia información de la especialidad de Geriatría de Stella Maris recomienda acudir al geriatra ante pérdida de peso o fuerza, dificultades en las actividades diarias, caídas repetidas u otros cambios relevantes en la salud de la persona mayor.
“Detectar a tiempo una alteración nutricional permite intervenir antes de que afecte la fuerza, la autonomía y la recuperación del adulto mayor”, señala Castro.
Observar cómo come una persona, cuánto apetito tiene y si ha perdido fuerza puede aportar información tan importante como controlar su peso. El objetivo es detectar cualquier cambio antes de que se traduzca en una pérdida significativa de funcionalidad o independencia.
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