En el Perú, más de 1.930 niños y adolescentes han sido diagnosticados con cáncer, según cifras del Ministerio de Salud (Minsa). A nivel mundial, aunque la incidencia de la enfermedad ha mostrado un incremento, también han mejorado las tasas de curación gracias a avances en diagnóstico temprano y tratamientos especializados.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil, especialistas destacan que el tratamiento no solo se enfoca en combatir la enfermedad, sino también en cómo viven los pacientes pediátricos todo el proceso terapéutico.
El Dr. Juan García, especialista en Oncología Pediátrica de la Clínica Anglo Americana, explica que el objetivo es que los niños atraviesen su tratamiento en condiciones que favorezcan su bienestar físico y emocional.
“Nuestra política es que el paciente pediátrico pase por su tratamiento de la forma más llevadera posible. Cuando el niño se siente seguro, acompañado y contenido, desarrolla mayor confianza hacia el equipo de salud y mantiene una mejor adherencia. Esa continuidad en el tratamiento es un factor determinante para alcanzar mejores tasas de curación”, señala el especialista.
El rol del acompañamiento durante el tratamiento
Cuando el proceso terapéutico se desarrolla en un entorno de confianza y contención, el acompañamiento se convierte en una parte activa del tratamiento oncológico pediátrico.
Su impacto puede observarse en distintos momentos del proceso médico.
Adherencia al tratamiento
Cuando el niño se siente seguro y comprendido, enfrenta con mayor disposición sus controles médicos y terapias.
Una experiencia positiva con el equipo de salud favorece la continuidad del tratamiento, un aspecto clave para completar adecuadamente el esquema terapéutico.
Manejo del dolor y procedimientos médicos
La confianza también influye en la forma en que el niño enfrenta procedimientos invasivos, como la toma de muestras o la colocación de vías.
En estos casos, los equipos médicos utilizan estrategias para reducir el impacto físico y emocional, como sedación controlada o catéteres que evitan punciones repetidas.
Soporte emocional y psicológico
El acompañamiento profesional ayuda a que los pacientes pediátricos procesen la experiencia con mayor tranquilidad.
Cuando existe un vínculo sólido entre el niño, su familia y el equipo tratante, disminuyen la ansiedad y el temor frente a cada etapa del tratamiento.
Participación activa de la familia
La familia cumple un rol central durante todo el proceso.
Su actitud, confianza y capacidad de contención influyen directamente en cómo el menor enfrenta los procedimientos médicos y mantiene la motivación para continuar con la terapia.
Vínculo con el equipo de salud
En muchos casos, el equipo médico se convierte en una figura de referencia emocional para el paciente.
“Muchas veces el médico o la enfermera pasan a ser alguien en quien el niño confía, con quien puede expresar lo que siente. Ese vínculo también forma parte del proceso de recuperación”, añade el Dr. García.
Avances en el tratamiento del cáncer infantil
Aunque el diagnóstico de cáncer infantil genera un fuerte impacto emocional en las familias, los especialistas destacan que las expectativas de recuperación han mejorado en los últimos años.
“Si bien es un diagnóstico que genera temor, hoy contamos con mayores tasas de curación. Con tratamiento oportuno, acompañamiento integral y una adecuada adherencia, las posibilidades de recuperación son significativamente mejores”, concluye el oncólogo pediatra.





