Hipertensión, diabetes y osteoporosis pueden desarrollarse durante años sin síntomas evidentes. Especialista explica qué controles preventivos considerar según la edad y los factores de riesgo. (Foto: Vlada Karpovich / Pexels)
Hipertensión, diabetes y osteoporosis pueden desarrollarse durante años sin síntomas evidentes. Especialista explica qué controles preventivos considerar según la edad y los factores de riesgo. (Foto: Vlada Karpovich / Pexels)

Los chequeos médicos preventivos no deberían comenzar recién al llegar a la tercera edad. Diversas enfermedades crónicas pueden desarrollarse silenciosamente durante años, por lo que detectarlas de manera temprana puede contribuir a preservar la autonomía y calidad de vida conforme avanza la edad.

La Dra. Julissa Mogollón, médica geriatra de Sanitas Consultorios Médicos, señala que la prevención debe acompañar a las personas durante las distintas etapas de su vida y complementarse con actividad física, alimentación equilibrada y cuidado de la salud mental.

Según cifras citadas del Ministerio de Salud (Minsa), en el Perú la población de 60 años a más supera los cuatro millones de personas. A escala mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para 2030 una de cada seis personas tendrá 60 años o más.

¿Qué chequeos médicos debemos considerar con el paso de los años?

La especialista explica que hipertensión, diabetes y osteoporosis se encuentran entre las condiciones que pueden comenzar a desarrollarse antes de la adultez mayor y sin manifestaciones evidentes.

Por ello, recomienda incorporar controles preventivos de acuerdo con la edad, antecedentes familiares, factores individuales de riesgo y evaluación médica.

Estos son 10 chequeos y evaluaciones que la especialista considera relevantes:

  1. Chequeo cardiovascular. Comprende la medición de la presión arterial y pruebas como el perfil lipídico para evaluar colesterol y triglicéridos. Mogollón plantea considerar estos controles desde la adultez y aumentar su regularidad con la edad y los factores de riesgo.
  2. Chequeo ginecológico. Las evaluaciones preventivas pueden incluir pruebas para la detección del cáncer de cuello uterino y controles de mama. La prueba y periodicidad apropiadas deben establecerse según edad, antecedentes y recomendaciones médicas vigentes.
  3. Evaluación de próstata. En los hombres, la valoración del riesgo de cáncer de próstata puede involucrar el antígeno prostático específico (PSA) y, según el caso, otras evaluaciones. La decisión sobre cuándo iniciar el tamizaje debe individualizarse con el profesional de salud.
  4. Control de glucosa. Permite detectar alteraciones compatibles con prediabetes o diabetes. Resulta especialmente relevante en personas con factores de riesgo como antecedentes familiares, sobrepeso, hipertensión u otras condiciones metabólicas.
  5. Evaluación de fuerza y masa muscular. La pérdida progresiva de fuerza y músculo puede incrementar el riesgo de fragilidad y caídas conforme pasan los años. Su evaluación permite identificar cambios y adoptar medidas preventivas.

Salud ósea, memoria, vista y oído también deben evaluarse

  1. Evaluación de salud ósea. La densitometría puede utilizarse para detectar disminución de la densidad mineral ósea y evaluar el riesgo de osteoporosis y fracturas. Su indicación depende de la edad y de factores individuales como antecedentes, menopausia y riesgo de fractura.
  2. Evaluación de memoria y funciones cognitivas. Los cambios persistentes en memoria, orientación u otras capacidades cognitivas merecen valoración profesional. En adultos mayores, las evaluaciones pueden ayudar a identificar tempranamente alteraciones que requieran seguimiento.
  3. Revisión de la vista y audición. Detectar problemas visuales o auditivos permite tratarlos oportunamente y puede contribuir a mantener la independencia, comunicación y participación social.
  4. Evaluación nutricional. El peso y el estado nutricional son relevantes durante todas las etapas de la vida. Un profesional puede determinar, según cada caso, si también es necesario evaluar deficiencias específicas de nutrientes o vitaminas.
  5. Chequeo de salud emocional. Síntomas persistentes de depresión o ansiedad requieren atención. La salud mental forma parte del bienestar integral y puede influir en la actividad física, las relaciones sociales y el cuidado personal.
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¿Qué controles cobran importancia después de los 60 años?

Al alcanzar la adultez mayor, la especialista recomienda prestar especial atención a otros aspectos, como la función renal, salud bucal, esquema de vacunación y uso simultáneo de medicamentos.

Este último punto resulta especialmente importante en personas que reciben tratamientos para diferentes enfermedades. La revisión periódica de los medicamentos por profesionales de salud puede ayudar a identificar interacciones, duplicidades o efectos adversos.

Mogollón también aconseja prestar atención a cambios como olvidos frecuentes, problemas de equilibrio, tristeza persistente o pérdida del apetito, en lugar de asumir automáticamente que forman parte normal del envejecimiento.

Los chequeos deben adaptarse a cada persona

Aunque existen recomendaciones generales asociadas con determinadas edades, no todas las personas necesitan las mismas pruebas ni con idéntica frecuencia.

Los antecedentes familiares, enfermedades existentes, sexo, hábitos, medicamentos y otros factores pueden modificar cuándo debe comenzar un control y cada cuánto tiempo realizarlo.

Por ello, los chequeos preventivos deben formar parte de una evaluación individual y no reemplazan la consulta con un profesional de salud.

“Envejecer bien es un proceso que se construye día a día, y nunca es tarde para empezar a cuidarse más”, sostiene Mogollón.

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