Los nuevos marcapasos intracardíacos eliminan cables —principal causa de complicaciones— y permiten una recuperación rápida. El dispositivo puede durar hasta 17 años implantado. (Imágenes de Medtronic)
Los nuevos marcapasos intracardíacos eliminan cables —principal causa de complicaciones— y permiten una recuperación rápida. El dispositivo puede durar hasta 17 años implantado. (Imágenes de Medtronic)

La evolución de los marcapasos en cardiología ha dado un salto con el desarrollo de dispositivos miniaturizados implantados directamente en el corazón. Uno de los más conocidos es Micra, un marcapasos del tamaño aproximado de una cápsula que elimina el uso de cables.

El especialista Claudio Muratore, director de Ciencias Médicas para Latinoamérica de Medtronic, explicó que el desarrollo de esta tecnología respondió a un problema claro en los dispositivos tradicionales.

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Los marcapasos convencionales se componen de una batería y un circuito electrónico ubicados bajo la piel del tórax. Para que el dispositivo estimule el corazón, necesita cables que conecten la batería con el músculo cardíaco.

“Las mayores complicaciones que observábamos estaban en los cables. Se podían fracturar, desplazarse o infectarse”, explicó el especialista.

Ante ese escenario, la industria médica comenzó a buscar una solución radical: un marcapasos completamente sin cables.

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Un dispositivo del tamaño de una cápsula implantado en el corazón

El resultado de esa innovación fue el desarrollo de Micra, un dispositivo de aproximadamente 2,5 centímetros de largo, similar al tamaño de una cápsula medicinal.

A diferencia de los marcapasos tradicionales, este dispositivo se implanta directamente dentro del corazón y se fija al músculo cardíaco mediante pequeñas espículas.

“Hace exactamente lo mismo que un marcapasos convencional, pero sin cables”, explicó Muratore.

El dispositivo transmite impulsos eléctricos desde una pequeña punta conductora que estimula el músculo cardíaco para mantener el ritmo adecuado del corazón.

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Reducción de infecciones y menos complicaciones

Uno de los avances más importantes asociados a este tipo de dispositivos es la disminución de complicaciones.

De acuerdo con estudios clínicos citados por el especialista, el uso de marcapasos sin cables puede reducir hasta un 70% las infecciones en comparación con los sistemas convencionales.

Aunque en medicina nunca existe riesgo cero, la probabilidad de infección es significativamente menor.

Esto se debe, en parte, a que el dispositivo se implanta mediante un sistema cerrado que evita el contacto directo con el marcapasos durante el procedimiento.

Un implante rápido y con recuperación más corta

El procedimiento para implantar el dispositivo es mínimamente invasivo.

Los médicos acceden al corazón a través de una vena en la pierna —generalmente la vena femoral— mediante un catéter que transporta el dispositivo hasta el ventrículo derecho.

Una vez en el corazón, el marcapasos se fija en la pared interna que separa los ventrículos, conocida como septum.

El procedimiento suele durar entre 30 y 40 minutos, y el posicionamiento del dispositivo puede realizarse en apenas 8 a 10 minutos.

Además, muchos pacientes pueden recibir el alta el mismo día del procedimiento, lo que reduce el tiempo de hospitalización y los costos asociados al sistema de salud.

Mayor comodidad y libertad para los pacientes

Otra ventaja clave es el impacto en la vida cotidiana de los pacientes.

Al no existir una “caja” visible bajo la piel del pecho, los pacientes no sienten el dispositivo ni experimentan molestias físicas al dormir o realizar movimientos.

Esto también elimina las restricciones iniciales que suelen aplicarse a los pacientes con marcapasos tradicionales, como limitar movimientos del brazo durante las primeras semanas.

“Hoy el paciente ni sabe que tiene el marcapasos. Puede volver rápidamente a una vida normal”, señaló Muratore.

Una batería con hasta 17 años de duración

Otro aspecto relevante del dispositivo es su autonomía.

La batería integrada en Micra puede durar aproximadamente 17 años, dependiendo del uso y de los parámetros eléctricos del paciente.

Esta duración prolongada reduce la necesidad de reemplazos frecuentes del dispositivo.

El sistema electrónico del marcapasos también permite medir durante el implante si la energía liberada es suficiente para estimular el corazón sin comprometer la vida útil de la batería.

Pacientes de todas las edades pueden necesitar un marcapasos

El uso de marcapasos no está limitado a una edad específica.

Según Muratore, estos dispositivos pueden implantarse desde niños con trastornos congénitos del sistema eléctrico del corazón hasta adultos mayores.

Uno de los diagnósticos más frecuentes en pacientes pediátricos es el bloqueo auriculoventricular congénito completo, una alteración que impide la correcta transmisión del impulso eléctrico entre las cavidades del corazón.

En adultos mayores, los marcapasos suelen utilizarse para tratar trastornos del ritmo asociados al envejecimiento del sistema de conducción cardíaco.

Más de 2.700 dispositivos implantados en América Latina

La adopción de esta tecnología continúa expandiéndose en la región.

Según datos mencionados por el especialista, en América Latina ya se han implantado más de 2.700 dispositivos de este tipo.

El procedimiento suele ser realizado por médicos especializados en electrofisiología cardíaca, quienes reciben entrenamiento específico para utilizar esta tecnología.

En los primeros casos, especialistas experimentados acompañan los implantes para asegurar la correcta aplicación de la técnica.

El futuro de los marcapasos: estimular el sistema eléctrico natural

Los avances en cardiología continúan orientándose hacia dispositivos que reproduzcan con mayor precisión el funcionamiento natural del corazón.

Los investigadores buscan desarrollar marcapasos capaces de estimular directamente el sistema eléctrico natural del corazón, lo que permitiría tratamientos aún más fisiológicos.

Este enfoque intenta corregir únicamente la parte del sistema eléctrico que está dañada, respetando el funcionamiento natural del órgano.