Beautiful Asian businesswoman using a laptop working in an office and depressed.
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Para muchos trabajadores, el desgaste asociado a los lunes no comienza necesariamente al inicio de la semana. Especialistas en gestión humana sostienen que esta sensación suele estar vinculada a cómo se cerró la semana anterior, especialmente cuando existen tareas pendientes, objetivos poco claros o una planificación insuficiente.

Según Giancarlo Ameghino, gerente de Desarrollo y Gestión Humana del Grupo Crosland, la organización del cierre de semana influye directamente en la capacidad de desconectarse durante los días de descanso y en la manera en que las personas afrontan el regreso a sus actividades laborales.

El estrés laboral sigue siendo un desafío en Perú

La importancia de este tema cobra relevancia en un contexto donde el agotamiento laboral continúa afectando a los trabajadores peruanos.

De acuerdo con el Reporte de Burnout Laboral 2025 elaborado por Buk, el Perú registra el nivel más alto de agotamiento laboral frecuente entre los países evaluados en América Latina. El estudio indica que el 16% de trabajadores peruanos afirma experimentar burnout de manera constante o recurrente.

La cifra supera a la registrada en Colombia (14%), México (13%) y Chile (12%), evidenciando un escenario en el que la salud mental y el bienestar laboral se han convertido en temas prioritarios para las organizaciones.

La importancia de planificar el cierre de semana

Frente a este panorama, especialistas en gestión humana recomiendan transformar el cierre de semana en un espacio de organización y planificación estratégica.

Ameghino señala que las reuniones de los viernes no necesariamente representan una carga adicional para los colaboradores. Por el contrario, cuando tienen objetivos definidos y están orientadas a la planificación, pueden ayudar a ordenar prioridades, alinear equipos y brindar claridad sobre las tareas de los próximos días.

“Cuando las reuniones tienen un propósito claro, permiten cerrar la semana con mayor orden y facilitar un inicio más eficiente, reduciendo la incertidumbre y la necesidad de reaccionar constantemente a urgencias”, explica.

No obstante, el especialista precisa que la solución no pasa por incrementar la cantidad de reuniones, sino por evaluar cuáles son realmente necesarias y en qué momento de la semana generan mayor valor para los equipos.

Cómo empezar el lunes con menos presión

Además de las acciones organizacionales, los propios colaboradores pueden adoptar prácticas que faciliten una mejor transición entre el fin de semana y el regreso al trabajo.

Entre las recomendaciones figuran dejar definidas las principales prioridades antes de terminar la jornada del viernes, programar reuniones clave con anticipación y utilizar herramientas de organización como calendarios compartidos, plataformas de gestión de proyectos o listas de tareas.

Estas acciones permiten iniciar la semana con mayor claridad, reducir la sensación de improvisación y enfocar mejor los esfuerzos en las actividades prioritarias.

“Cuando una persona termina el viernes con un panorama claro sobre lo que viene la siguiente semana, logra desconectarse mejor durante el fin de semana y retomar sus actividades con mayor enfoque. La organización previa puede marcar una diferencia importante en el bienestar y la productividad”, concluye Ameghino.

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