Lilia Quiroz Colunche es docente del área de comunicación en educación secundaria. Y Sonia Guevara es profesora con maestría y doctorado en Educación.
Lilia Quiroz Colunche es docente del área de comunicación en educación secundaria. Y Sonia Guevara es profesora con maestría y doctorado en Educación.

Chepén es cuna de mujeres poetas que ya tienen representatividad en la poesía peruana: Julia Wong (1965-2024), reconocida por su poesía coloquial y potente. Asimismo, se valora la poesía y composición musical de Maruja Tafur. No olvidar a Maidú Machado (Marcela Iparraguirre Machado), quien vivió buen tiempo en la Perla del Norte. Ahora, con beneplácito resaltamos el avance de autoras chepenanas que ya han publicado libros como Lilia Quiroz y Sonia Guevara. Hoy nos ocupamos de sus textos, considerando que el 20 de enero es el día central de la Festividad de San Sebastián de Chepén como Patrimonio Cultural de la Nación, oficializada por ser una importante manifestación de fe religiosa y un referente de la identidad cultural.

CONFESIÓN DE LIBERTAD Y LILIA

Lilia Quiroz Colunche es docente del área de comunicación en educación secundaria. Trabaja como profesora en la G.U.E. “Carlos Gutiérrez Noriega” en Chepén. Está enfocada en literatura y escritura creativa con estudiantes. Aparece como autora del trabajo académico titulado “Gamificación y competencia escribe diversos tipos de textos en inglés en estudiantes de cuarto año de secundaria Chepén 2024”. También es mencionada en documentos pedagógicos como profesora guía en actividades de literatura y análisis de textos. Sus proyectos literarios incluyen los géneros cuento y poesía.

No hace mucho publicó “Mi confesa libertad” (Papel de Viento, 2025), colección de poemas que fue presentado en la “I Feria del Libro de Chepén” 2025. Desde el título (Mi confesa libertad), explora temas de libertad personal, introspección, identidad y expresividad desde su arte poética. Es un poemario en el que nos invita a explorar la libertad desde lo más profundo del ser humano: no la libertad normativa, sino esa libertad íntima que surge cuando nos miramos a nosotros mismos con honestidad y valentía. Aquí, la libertad no se proclama desde un púlpito; se confiesa, se reconoce como un acto personal y vulnerable, fruto de experiencias, silencios y palabras reclamadas.

Introspección. Lilia Quiroz despliega su poética entre la introspección y la afirmación. Sus versos como espejos: nos muestran las grietas de nuestras dudas y nos invitan a aceptar nuestras verdades, sin máscaras ni reservas. El título mismo —Mi confesa libertad— estructura la propuesta poética, donde cada poema conduce a la conquista de uno mismo en confesión íntima. Además, irradia sensibilidad fina, donde el lenguaje —cauteloso y a la vez potente— se convierte en vehículo de liberación cuando ama plenamente (p. 39). La autora no teme a las paradojas del existir; abraza la dualidad entre luz y sombra, deseo y miedo. Así, su escritura se convierte en un acto de emancipación: la libertad no solo se reclama, sino que se nombra, se siente y se vive a través de cada estrofa de versos expresivos (p. 53). “Mi confesa libertad” es una obra que conmueve, que estimula el pensamiento y que encuentra resonancia en todo lector que ha sentido en su propio corazón el anhelo de ser auténtico. Este libro no solo se lee, se experimenta, y deja en quien lo recorre una luz tenue pero persistente: la voz de un yo que se acepta, se descubre y finalmente se libera sin perder la identidad (p. 111).

REMANSO DE PAZ Y SONIA

Sonia Guevara Castillo nació en Chepén y actualmente reside en Jaén. Es profesora con maestría y doctorado en Educación. Ha sido reconocida por cumplir 25 años de servicio al Estado. Ha publicado “Remanso de paz” (Impresiones Frías, 2024), que combina formas métricas tradicionales y verso libre, estructurado en dos partes: “Tierra de mi canto” (p. 13) donde predominan décimas endecasílabas a lo divino, a lo humano y en rinde homenaje a Dios, a la tierra natal y a aspectos esenciales de la vida. “Remanso de paz” (segunda parte, p. 37) reúne poemas más reflexivos sobre el amor, el desamor, la familia, el trabajo y la comunidad, con un tono cargado de ternura.

Décimas. Su poesía propone una mirada introspectiva que combina lo espiritual con lo terrenal, usando formas métricas tradicionales como la décima para expresar sentimientos profundos relacionados con el origen y la experiencia humana. Valorada por su tono sereno y evocador, sus poemas parecen inclinarse hacia una métrica tradicional (como las décimas). La obra suele ser valorada por su tono sereno y evocador. Su poesía propone una mirada introspectiva que combina lo espiritual con lo terrenal, usando formas métricas tradicionales como la décima para expresar sentimientos profundos relacionados con el origen y la experiencia humana.

Remar. “Remanso de paz” es un libro donde la poesía actúa como embarcación y como gesto ético: avanzar, aun lentamente, hacia un horizonte de reconciliación humana. “Remar” implica esfuerzo, constancia y dirección. No se trata de una paz pasiva ni dada, sino construida día a día, avanzando incluso contra corrientes adversas. La paz es aquí un destino al que se llega trabajando. El acto de remar alude tanto al desplazamiento físico como al espiritual. El yo poético parece avanzar por aguas internas (la memoria, el dolor, la esperanza) y también por un mundo conflictivo que exige reconciliación. Ha publicado colectivamente “Dulces voces” con Antonio Escobar y Josué Vallejos.

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