POR: SARKO MEDINA
Estamos en el mes de los carnavales y, mientras en la Plaza de Armas se toman medidas para protegerla de los desmanes, como el vallado de la misma, en los distritos preparan diferentes expresiones culturales que mantienen vivas las tradiciones de antaño. Rafael Toledo, conocido artísticamente como “El Trovero”, es compositor, músico y cultor de la música arequipeña, reconocido por su labor de investigación, creación y difusión de los géneros tradicionales que identifican a Arequipa.
¿Qué diferencia hay entre el carnaval popular y el llamado carnaval citadino? Diferencias hubo muchas, sobre todo durante el siglo XIX y la primera mitad de la centuria siguiente. Hoy los carnavales de Arequipa ya no representan la lucha entre dos bandos sociales (con sus respectivos matices internos) por el decoro y la alegría controlada de las élites y “gentes de bien” contra los excesos y picardías en todo sentido de los suburbios arequipeños (hoy pueblos tradicionales) representan resistencia, recreación y resignificación; los chisguetes de éter, talcos perfumados, elecciones de reinas y carros alegóricos de aquellos jóvenes del Club Arequipa que, decididos a “hacerle un bien” a la ciudad, ahora forman parte del arsenal de los mojigangos populares (antes pierrots de influjo europeo) junto con elementos del agro como chicotes o zurriagos y huiros (tallo del maíz).
Los carnavales en Arequipa han cambiado. Sí, como todo en la cultura, son dinámicos y más aún tratándose de una fiesta donde la comicidad humana, en palabras de Bajtin, toma el protagonismo y transforma este mundo en uno totalmente alterno, donde el rey es un mendigo y a nadie se le tiene miedo. Algo que se está perdiendo por querer “organizar” la cultura es generar rutas generales, creando así un “gran pasacalle o corso” arrebatando la celebración en los pueblos y anexos, convirtiendo un acto humano y espontáneo en un móvil propagandístico (peor aún político) y desvirtuando totalmente la intención primigenia, la génesis de estas celebraciones; justamente por la creciente demanda que dichos remedos del carnaval original y por la poca mano de obra que se encarga de elaborar tanto máscaras como trajes se fomenta la dejadez quitando elementos de identificación (tanto interna como externa) de las hoy comparsas y asociaciones de carnavales.
¿Por qué el yaraví sigue vigente en pleno siglo XXI? Tuve la fortuna de obtener el primer puesto en la categoría de Yaraví, género que da origen y sentido a este concurso —impulsado por la iniciativa de don Mariano Carpio Cueva— y que continúa desarrollándose hasta hoy. Siento que el yaraví puede vivir, pero que no necesariamente está vigente: respira gracias a cada cultor, a cada músico (popular y académico) que lo entona o ejecuta, a cada investigador que lo observa y a cada persona que lo siente propio, es decir, que encarna para sí el dolor neurastésico que generan las notas sentidas del yaraví.
¿Cómo mantienes viva la música tradicional con jóvenes? Los pocos que han decidido mantener la música arequipeña luchan al igual que yo, por espacios donde puedan ser oídos. Lamentablemente, por más arequipeños que hayamos nacido, nuestro derecho se diluye con vallas en la Plaza de Armas o un policía municipal que te “levanta” por querer cantar música arequipeña en la calle.
¿Qué novedades trae tu nueva producción musical? Vienen proyectos muy buenos, sobre todo para refrescar la memoria musical de nuestra ciudad. Estoy próximo a publicar mi siguiente álbum “Vengo catatando coplas”, ganador de estímulos económicos por el Ministerio de Cultura, donde abordaré, bajo una mirada personal, el legado musical del doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz, con el respeto y el estudio que merecen nuestros géneros populares arequipeños.
Rafael Toledo
Compositor, músico y cultor de la música arequipeña, reconocido por su labor de investigación, creación y difusión de los géneros tradicionales que identifican a Arequipa. Integrante de la Tuna UNSA





