Inició una de las épocas más esperadas por los niños y adolescentes, pero a la vez una de las más estresantes para los padres de familia: las vacaciones escolares.Los talleres son una opción ideal para aprovechar el tiempo, pero, de no elegirse adecuadamente, podrían ser contraproducentes y causar problemas en los pequeños.

Correo conversó con el psicólogo Darwin Quispe Paitán, del Centro Psicológico Yuyay, quien hoy presenta algunas pautas para elegir un buen taller vacacional sin morir en el intento.

Para el especialista, lo más importante en vacaciones útiles es buscar un equilibrio en el que los niños y adolescentes estimulen el aprendizaje, pero sin la rigidez escolar de la que precisamente se descansa durante las vacaciones.

“Dependiendo de la edad, tenemos que ver la carga que los niños puedan afrontar. Si son muy pequeñitos, una academia no es lo ideal; serían mejores talleres que los ayuden a desenvolverse físicamente, que los ayuden a despejarse de la rutina del jardín o la escuela”, explica el psicólogo Darwin Quispe.

En ese sentido, se recomiendan cursos deportivos, manualidades, mini-chef y, en general, cualquiera que sea lúdico. Pero una clave para elegir el taller ideal es estar atentos a algunas dificultades que los niños puedan presentar a lo largo del año y, en vacaciones, aprovechar para intentar corregirlas.

“Si está en jardín y ve que no colorea muy bien, le falta motricidad fina; allí puede participar en talleres de origami, kirigami o dibujo y pintura. Si vemos que el pequeñito no tiene coordinación motora o va mal en Educación Física, un taller de vóley o fútbol sería ideal”, recomienda el especialista.

Para los más pequeños, los talleres de oratoria, declamación y teatro también tienen un rol fundamental, sobre todo cuando hay retraso en el aprendizaje del lenguaje.

“Tienen problemas de rotacismo, seseo y no pueden pronunciar bien. En el jardín, los pequeños, para no pasar vergüenza, cambian las palabras y eso los limita. Les trae problemas de socialización”, alerta el psicólogo.

Una de las “soluciones” más comunes es matricular a los escolares en ciclos de nivelación y reforzamiento, sobre todo cuando el desempeño escolar no fue muy bueno. Aquí también hay algunos puntos a considerar.

“Hasta tercer grado de primaria no es recomendable que los pequeños vayan a cursos académicos o de reforzamiento. Si hay dificultades en números o comunicación, hay que meterlos a talleres, pero que sean dinámicos. Que no les absorba mucho tiempo; al fin y al cabo son vacaciones y los niños necesitan descansar de las cargas del colegio”, puntualiza Quispe Paitán.

Otra situación común es que muchos padres matriculan en múltiples talleres a sus hijos: por la mañana a la academia, por la tarde a la natación y por la noche a la música; esto también resulta contraproducente.

“El hecho de sobrecargarlos no es lo ideal. En los niños aparece la frase: ‘Hoy no voy’, ‘mañana ya voy’, ‘no quiero ir’. Ante esto deben estar alertas los padres para evitar que los hijos se estresen”, finaliza el especialista.

Los talleres vacacionales se empiezan a ofrecer en redes sociales y hay alternativas para todos los bolsillos. En el CHEA, las clases de música cuestan desde los 300 soles por mes, mientras que en la piscina Karibes los cursos de natación están desde los 450. Alternativas económicas se ofrecen en el Instituto de la Juventud y Cultura (IJC) de Huancayo y en municipalidades distritales.