En la provincia de Cañete, el jueves 30 de abril, se registró el asesinato de un dirigente sindical de construcción civil y el hallazgo sin vida de un joven de 24 años en hechos ocurridos con pocas horas de diferencia. Ambos casos son investigados por la Policía Nacional.
Muertes violentas
El primer crimen se registró alrededor de las 7:30 de la mañana en el centro poblado Santa Bárbara, en el distrito de San Luis. La víctima fue identificada como Rubén Ginner Moriano Atoccsa, secretario del Sindicato de Construcción Civil de San Luis, conocido entre sus allegados como “Mono”.
Según información preliminar, Moriano se encontraba en una obra de pistas y veredas a cargo del Gobierno Regional de Lima, cuando fue interceptado por sujetos que se desplazaban a bordo de una motocicleta y le dispararon a quemarropa.
Testigos señalaron que los atacantes habrían seguido a la víctima por varios metros antes de abrir fuego. Los disparos, que habrían sido múltiples, impactaron directamente contra su cuerpo, provocándole la muerte de manera inmediata.

Horas antes, otro hecho criminal ya había encendido las alertas en la provincia. Se trata del asesinato de Pool Maurice Rocha Huarcaya, un joven de 24 años cuyo cuerpo fue encontrado en un camino carrozable a pocos kilómetros del centro poblado Cuiva.
De acuerdo con el testimonio de sus familiares, Rocha Huarcaya pasó la noche anterior participando en un partido de fútbol y luego salió con un grupo de amigos al boulevard de San Vicente, donde permaneció por algunas horas. En la madrugada, decidió retirarse con dirección a su vivienda.
Sin embargo, su trayecto se vio interrumpido en circunstancias aún no esclarecidas. Aproximadamente a las 2:00 de la mañana, su pareja recibió una notificación de una entidad bancaria alertando un intento de acceso a su cuenta para retirar 2,000 soles, lo que generó preocupación en su entorno cercano.
El cuerpo del joven fue hallado posteriormente sin signos evidentes de haber sido atacado en el lugar. En la escena no se encontraron casquillos de bala ni otros indicios claros de violencia directa, lo que ha llevado a los investigadores a considerar que el crimen habría ocurrido en otro punto y que el cadáver fue abandonado en la zona.
Además, no se encontraron sus pertenencias personales, como su celular ni la mochila que llevaba al momento de salir de su vivienda, lo que refuerza la hipótesis de un posible asalto que habría derivado en homicidio.
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