La cuenca del río Pisco atraviesa actualmente un periodo de alta inestabilidad hidrológica que ha puesto en máxima alerta a las autoridades y pobladores de todo el valle. Durante la madrugada del lunes 16 de febrero, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) reportó que el caudal alcanzó un pico crítico de 230.44 m³/s en la estación Letrayoc. Esta cifra situó al río en el umbral hidrológico naranja, lo que representa una amenaza directa de desbordes e inundaciones en las zonas bajas y ribereñas de la provincia.
Incremento repentino
Ante este incremento sustancial del volumen de agua, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha identificado como potenciales áreas de afectación crítica a los centros poblados de Quinga, La Quinga Chica, Chunchanga, La Llama, Huaya Chica, Pariahuana Alto, Parihuana Bajo, Chanchamayo, Casa Blanca y Letrayoc.
Las autoridades han emitido una recomendación urgente a los residentes de estas zonas para evitar cualquier actividad cercana al cauce, exhortándolos a identificar rutas de evacuación hacia zonas seguras ante un posible incremento repentino del caudal.
Por su parte, la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor Pisco informó que, si bien durante el fin de semana el caudal superó los 200 metros cúbicos por segundo de forma sostenida, el registro de la mañana de ayer lunes mostró un descenso significativo, situándose en los 139 m³/s. No obstante, los especialistas advierten que esta disminución no debe interpretarse como el cese del peligro, ya que la persistencia de lluvias en las zonas altas de la región Ica y Huancavelica podría generar nuevos picos de crecida en las próximas horas.
La preocupación se extiende también al sector agrario, donde los productores temen por la pérdida de cultivos y daños en la infraestructura de riego. La variabilidad del río dificulta las labores de defensa ribereña, por lo que se ha solicitado a los agricultores suspender cualquier trabajo de limpieza o reforzamiento de bocatomas mientras el caudal no se estabilice. La seguridad de la población rural es la prioridad actual de las plataformas de Defensa Civil, que se mantienen en sesión permanente para responder ante cualquier eventualidad.
Finalmente, tanto los organismos técnicos como las juntas de regantes mantienen un monitoreo minuto a minuto de las estaciones hidrométricas para alertar a la población sobre cualquier cambio brusco.

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