La provincia de Pisco vuelve a evidenciar una preocupante falta de conciencia ciudadana sobre el cuidado del agua potable. A pocos meses del estiaje 2025, cuando miles de familias sufrieron cortes y baja presión, hoy se observa nuevamente el llenado de piscinas portátiles en viviendas e incluso en plena vía pública.
Uso excesivo
De acuerdo con Emapisco, llenar una piscina portátil demanda más de 3,300 litros de agua en un solo día, volumen que podría abastecer a varias familias. Este uso excesivo reduce la presión del servicio y afecta directamente a vecinos de sectores aledaños, quienes reportan constantes interrupciones.
La empresa ha exhortado a la población a asumir un “verano responsable”, recordando los momentos críticos vividos durante la escasez. No obstante, persisten prácticas irregulares como la manipulación de conexiones domiciliarias y el uso indebido de grifos contra incendios, acciones que constituyen infracciones y comprometen la infraestructura pública.
Además del impacto en el abastecimiento, el vaciado del agua al sistema de alcantarillado genera sobrecarga en las redes y deterioro del asfalto cuando es arrojada a la vía pública. Aunque existen ordenanzas que sancionan estas conductas, vecinos cuestionan la escasa fiscalización y demandan mayor control para proteger un recurso vital que no es inagotable.
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