El brillo fue efímero. Lo que hace apenas unas semanas lucía ordenado y acondicionado para un evento masivo, hoy vuelve a mostrar su rostro más preocupante: el sector de Pisco Playa nuevamente se encuentra en total abandono, con acumulación de residuos sólidos y sin presencia visible de campañas permanentes de limpieza. Bolsas plásticas, botellas y restos de alimentos se dispersan a lo largo de la arena, reflejando no solo la irresponsabilidad de algunos vecinos y visitantes, sino también la falta de una estrategia sostenida por parte de la Municipalidad Provincial de Pisco.
Contaminación ambiental
Vecinos de la zona cuestionan que la limpieza realizada recientemente respondió únicamente a la organización de una actividad puntual. “Fue flor de un solo fin de semana”, señalan con indignación, al advertir que, tras culminar el evento, las acciones de mantenimiento desaparecieron. Según refieren, no se han retomado jornadas constantes de recojo de residuos ni campañas de sensibilización ambiental, pese a que en estos meses la concurrencia a la playa es masiva.
La ausencia de un plan permanente no solo impacta en la imagen turística de Pisco, sino también en la salud pública y en la conservación del ecosistema costero. Durante la temporada alta, la afluencia de visitantes se incrementa considerablemente, lo que exige medidas de gestión ambiental continuas, fiscalización efectiva y educación ciudadana. Sin embargo, en la práctica, la playa vuelve a la categoría de espacio descuidado. A ello se suma que playas como Malecón Miranda y La Cruz son consideradas no saludables por la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), situación que agrava la preocupación ciudadana.

El biólogo Julio Reyes, representante de la ONG Acorema, advirtió que la Municipalidad Provincial de Pisco parece haber enfrentado la temporada de verano sin una planificación definida. “Permitir que vehículos de todo tipo circulen y se estacionen en la zona de playa y en el humedal genera caos, afecta la biodiversidad, propicia música estridente y el arrojo indiscriminado de residuos sólidos, lo que devuelve la playa a la categoría de no saludable”, sostuvo. Recordó además que el año pasado incluso un automóvil cayó dentro del humedal, evidenciando la falta de control.
Reyes precisó que durante el verano 2025 se implementó un plan que prohibía el ingreso de autos a la playa, obligando a los visitantes a estacionar en el Malecón Miranda y caminar hasta la orilla, medida que redujo el impacto ambiental. “Este año no se ha mantenido esa disposición”, cuestionó. Mientras tanto, Pisco Playa enfrenta nuevamente el deterioro progresivo de su entorno.

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