Durante la madrugada de ayer, el río Pisco registró un caudal crítico de 330.29 m/s, situándose en el umbral rojo de la estación hidrológica Letrayoc. Este incremento extremo del volumen de agua ha activado las alarmas en toda la provincia, debido al riesgo inminente de desbordes masivos que ya han comenzado a afectar severamente las zonas bajas del valle.
Daños a los cultivos
La fuerza de la naturaleza ya ha arrasado con cuatro hectáreas de terreno de maíz y dañando seriamente la infraestructura de riego fundamental. El alto caudal viene afectando gravemente tomas, bocatomas y compuertas, dejando a los agricultores en una situación de vulnerabilidad extrema al perder el control técnico sobre el flujo de agua hacia sus campos.
El peligro se extiende actualmente sobre más de mil hectáreas de cultivos de maíz, algodón y frutales, cuyo valor económico es el sustento de cientos de familias. Los centros poblados en zona de afectación crítica incluyen Quinga, La Quinga Chica, Chunchanga, La Llama, Huaya Chica, Pariahuana Alto, Parihuana Bajo, Chanchamayo, Casa Blanca y Letrayoc, donde se mantiene una vigilancia constante ante la inestabilidad del cauce.
Ante esta emergencia, agricultores del sector El Cóndor denunciaron la total ausencia de apoyo por parte de las autoridades competentes. A pesar de haber solicitado con urgencia el envío de maquinaria pesada para reforzar las defensas ribereñas, la ayuda nunca llegó al lugar, dejando a los productores en un llamado desesperado para evitar que el agua arrase con el esfuerzo de toda una campaña agrícola por falta de prevención.

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