El alcalde provincial de Trujillo, Mario Reyna, pidió que la presidenta Keiko Fujimori y el jefe del Gabinete, Luis Galarreta, lleguen a la capital de La Libertad luego del secuestro de un empresario minero, un violento hecho que dejó cuatro personas muertas y que el burgomaestre calificó como “lo peor en años” que ha ocurrido en la ciudad.
La autoridad local señaló que formuló este pedido durante la reunión que sostuvo con altos mandos policiales y las autoridades del Ejecutivo enviadas a la región para atender este caso. Asimismo, calificó lo ocurrido como una “falta de respeto total al Estado” y sostuvo que corresponde al Gobierno resolver esta situación.
“Hay el pedido, lo he realizado yo tiene que estar la presidenta, tiene que estar la presidenta, tiene que estar el premier, este es un caso ejemplar para el Perú. No puede ser que un grupo de criminales se subviertan al orden al extremo de asesinar a cuatro personas y llevarse a una más. Es una falta de respeto total y contundente al Estado peruano y el Estado tiene que reponer las cosas nuevamente las cosas a su cauce u orden normal”, declaró a RPP.
Asimismo, el alcalde provincial sostuvo que el Gobierno debe adoptar una postura pragmática frente a estos hechos y aplicar medidas sostenidas que permitan demostrar resultados concretos y evitar que crímenes como los ocurridos el último domingo vuelvan a repetirse.
“Debemos tener medidas mucho más sostenidas, eficientes y programáticas, pero eso no existe en el Estado. Lo atribuíamos a la inestabilidad política que había en el Gobierno Central, pero ahora estamos frente a otro escenario. Hay una presidenta, hay un Senado, hay una Cámara de Diputados y necesitamos trabajar todos de manera conjunta y articulada para darle solución a los problemas públicos”, indicó.
Al ser consultado sobre la continuidad del comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola, la autoridad regional sostuvo que el problema trasciende las acciones que pueda adoptar el alto mando policial. En ese sentido, señaló que se trata de una situación estructural del sistema que termina facilitando el accionar de los delincuentes.
En particular, señaló la problemática del sistema penitenciario, al advertir que los delincuentes encuentran en las cárceles condiciones que les permiten continuar operando con libertad.
“Al margen de lo que pueda hacer el general Arriola es el sistema en su conjunto que permite que las cárceles sean patios de recreo de los delincuentes, que el delincuente no le tenga miedo a la cárcel, considera muchas veces que está mejor dentro que aquí en la sociedad”, señaló.





