La madre del adolescente que denunció una agresión sexual al interior de un vehículo vinculado al Liceo Naval Almirante Guise habló públicamente sobre las consecuencias que el caso ha generado en su familia. Durante una entrevista con Panamericana, señaló que su principal preocupación es que su hijo pueda retomar su vida cotidiana.
“Yo soy una madre que vengo movida por el amor, no por el odio ni por la venganza. Yo solo quiero justicia sin odio para mi hijo”, aseguró.
En esa línea, indicó que busca que el adolescente retome de manera gradual sus actividades habituales y pueda continuar con su formación escolar.
“Porque yo tengo que velar por la reinserción de mi hijo a su vida normal, a la vida que tuvo hasta hace una semana”, expresó.
La madre salió en defensa de su hijo ante los posibles cuestionamientos relacionados con el caso: “Y porque él se merece vivir, tiene [edad omitida] años y se merece el resto de su vida vivir tranquilamente, porque no tiene nada de qué avergonzarse”.
Hasta el momento, el adolescente no ha regresado a las clases presenciales y permanece bajo medidas de protección. Según explicó su madre, además, se le habría asegurado que los cuatro adolescentes investigados que continúan en libertad con comparecencia tampoco asistirán de manera presencial al colegio.
La madre sostuvo que la denuncia no debería significar un cambio definitivo en la trayectoria escolar de su hijo. Por ello, espera que el adolescente pueda culminar la secundaria en condiciones similares a las que tenía antes de los hechos denunciados.
“Lo único que le queda a mi hijo es su vida, es su vida joven, que la siga desenvolviendo como si nada, al menos en lo que pueda”, indicó.
“Mi hijo va a terminar su colegio y va a pasar y va a sanar y va a ser un buen profesional”, añadió.
Durante la entrevista, la madre también cuestionó que lo ocurrido haya sido descrito como un juego o una broma. Esta postura se dio luego de las declaraciones de César Betocchi Bustamante, padre de uno de los menores investigados, quien empleó esos términos al referirse al caso.
“Mi hijo, mi tesoro, mi bebé, que fue violentado, porque eso no fue agresión física ni broma. Eso fue una violación, una agresión sexual”, aseveró la madre.
La madre sostuvo además que la responsabilidad no debería recaer únicamente en quienes habrían participado directamente en los hechos. Según afirmó, también deberían responder quienes, desde su perspectiva, habrían presenciado lo ocurrido sin intervenir para auxiliar a su hijo. “Todos, todos tienen responsabilidad”, señaló.
Además, la madre también pidió esclarecer las circunstancias en las que se produjo el traslado del equipo de futsal. Según el relato que le dio su hijo, los estudiantes habrían viajado en una cúster turística de color blanco, contratada por el colegio, y no en el tradicional bus amarillo utilizado por el plantel.





