Hace unos meses, llegó a Lima la noticia de que un bife peruano había ganado la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Carnes 2025 que se había realizado en Buenos Aires, Argentina. La tremenda noticia causó sensación, y obviamente orgullo nacional.
La emoción se incrementó cuando los hermanos Marcos y Alfonso Rebaza anunciaron que, luego de consolidarse en Trujillo y obtener tan prestigioso premio, Don Eduardo llegaba a Lima. Abrieron oficialmente sus puertas hace unas semanas en el recordado local de La Niña, en la cuadra 5 de Angamos. Parrilla, sabrosos platos de fondo y una carta de vinos curada con precisión son algunas de las cosas que encontramos en el renovado local, donde la carne peruana y el fuego están en primer plano.
La llegada a Lima de esta parrilla trujillana es una declaración de intenciones: busca acercar la carne nacional al público local sin dejar de lado los cortes importados. El bife peruano que conquistó el mundo ya está acá, y es una historia de tiempo y esfuerzo, donde se muestra el trabajo silencioso de ganaderos, carniceros y parrilleros de Trujillo que han buscado, durante años, demostrar que nuestro país tiene carne de calidad; al nivel de las mejores del mundo.
Visitamos Don Eduardo la semana pasada, y en ese formato de sencillez, de parrilla tradicional y una mesa que se comparte, se encuentra una cocina cálida, con platos de fondo interesantes, una atmósfera acogedora y el servicio que orienta sin llegar a abrumar.
Lo mejor de esta propuesta sale de la parrilla. Hay cortes de carne nacionales, argentinos y americanos, cocina de sabores peruanos y producto de estación: una carta que tiene como base el fuego, además de mucha técnica. Aquí la comida no intenta sorprender con piruetas y aspavientos, sino con el punto perfecto de cocción, la frescura de la materia prima y el humo que impregna sin empalagar.
El director gastronómico a cargo es José Luis Castro, quien tiene una destacada trayectoria internacional, incluyendo diversos reconocimientos como fire chef en competencias alrededor del mundo. A su lado, Karla Bretoneche, como chef ejecutiva y quien lidera la ejecución de entradas, fondos y postres. Y en la parrilla se encuentra Arturo Price.
La carta de Lima no es la misma que la de Trujillo, ha sido pensada en su totalidad para el público local, buscando construir una verdadera parrilla peruana, donde se encuentren nuestros ingredientes y productores.
La carta se divide en entradas, fondos, cortes signature, argentinos, americanos y parrillas para compartir. El pan llega a la mesa caliente con mantequilla de la casa, se empieza y se termina en un abrir y cerrar de ojos. Probamos varias entradas: el chorizo parrillero de la casa, 100% de cerdo, jugoso y el punto de cocción impecable. El tartar de ternera, hecho con lomo de ternera Signature con 15 días de maduración, tuétano ahumado y toques de polvo de cecina; y las mollejas al limón muy buenas.
Siguieron tres bifes: uno de ternera criolla con 21 días de maduración, suave y jugoso, con una textura tierna, ligeras notas tostadas y matices a frutos secos. Uno argentino angus madurado, también impecable, y otro americano angus madurado en su punto, al medio, y para compartir, perfecto para comparar los sabores y texturas de cada carne, donde la carne nacional y argentina no tuvieron nada que envidiarle a la americana.
De los platos de fondo probamos la lengua ahumada al arnaucho, clásico plato del norte chico hecho con lengua ahumada en salsa de ají mirasol y un poco de ají arnaucho, acompaña un arroz meloso de culantro buenísimo.
Cerramos con el flat iron de ternera Signature con 15 días de maduración, acompañado de chaufa blanco con pimientos a la brasa, holantao, frejol chino y yema curada al sillao.
Cuando lo simple tiene buena ejecución, no hay pierde, carne en su punto con toques orientales, y el arroz perfecto para acompañar. Para cerrar: crema volteada con vainilla de vaina y crema de chirimoya; un delicioso Sticky Toffee Pudding, hecho con un bizcocho húmedo de dátiles, toffee de brandy y helado de fior di panna. Y el suspiro de tres leches, delicioso. Dos clásicos peruanos en un solo postre.
En Don Eduardo hay elegancia sin pretensión en los múltiples salones con mesas de maderas nobles, iluminación cálida y una estética bien puesta que dialoga con una barra que invita a sentarse. Terminada nuestra visita recorremos el local y en el segundo piso encontramos una hermosa mesa dentro de la cava que se puede reservar y varios salones privados donde se organizan encuentros corporativos, comidas de trabajo o encuentros familiares.
Pronto viene la experiencia con el parrillero, un espacio diseñado para disfrutar de un menú especial directo de la parrilla a la mesa. Hay algo genuino en esta apertura, la carne premiada ya está en Lima. La parrilla peruana encendió el fuego, ahora toca trabajar para que nunca se apague.
Ubicación
Av. Angamos Oeste 598, Miraflores 15074
https://doneduardomiraflores.mesa247.pe/
Teléfono:
933 586 066





