Desde 2001, el Ministerio de Educación, para garantizar un mínimo de 900 horas efectivas de clases en educación inicial, mil 100 en primaria y mil 200 en secundaria, ha venido desarrollando una reforma para tener un calendario escolar anual que permita a los estudiantes de los colegios públicos tener más horas de enseñanza. Sin embargo, en los dos últimos años esta política prácticamente se ha desactivado.
Actualmente, las clases se inician el tercer lunes de marzo y se programan dos semanas de vacaciones entre julio y agosto, además de otras dos semanas al finalizar el primer y el tercer bimestre. En consecuencia, los colegios públicos realizan mucho menos horas de clases que los particulares. Es más, no hay clases en los “días no laborables”.
Si bien existen diversos factores intrínsecos y asociados a la calidad educativa, uno de los más importantes es la cantidad de horas de estudio. La reducida jornada escolar en los colegios públicos es grave y no contribuye a mejorar los logros de aprendizaje.
Ha existido la persistencia de las autoridades del Minedu en mantener un calendario escolar insuficiente. Confío en que, con el cambio de gobierno y de las autoridades educativas, se elabore un nuevo calendario escolar que garantice realmente más horas efectivas de estudio.
Propongo que en 2027, las clases se inicien el 8 de marzo; que entre el primer y el tercer bimestre solo haya dos días de gestión; que los días declarados no laborables se destinen a actividades lectivas; y que el año escolar para los estudiantes concluya no antes del 20 de diciembre. De este modo, los alumnos de menores recursos podrían recibir no menos de 15 días adicionales de clases, debidamente planificadas y pertinentes.




