Atragantamientos, golpes, quemaduras, cortes e intoxicaciones requieren respuestas diferentes. Actuar correctamente y evitar remedios caseros puede impedir que una lesión se agrave. (Foto: Shutterstock)
Atragantamientos, golpes, quemaduras, cortes e intoxicaciones requieren respuestas diferentes. Actuar correctamente y evitar remedios caseros puede impedir que una lesión se agrave. (Foto: Shutterstock)

Los accidentes domésticos pueden ocurrir en segundos, especialmente cuando bebés y niños pequeños exploran su entorno. Ante una emergencia, actuar rápido no significa realizar muchas maniobras, sino reconocer el problema, proteger al menor y pedir ayuda cuando corresponda.

En Perú, ante una urgencia médica se puede contactar al SAMU mediante la línea 106, mientras que la central de emergencias de los Bomberos atiende en el 116.

María Belén Castillo, jefa académica de Enfermería Técnica del Instituto Carrión, explica que conocer acciones básicas de primeros auxilios puede ayudar a evitar que un accidente se agrave mientras llega atención especializada.

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1. Caídas y golpes en la cabeza: cuándo preocuparse

Después de una caída importante, si existe sospecha de lesión en cabeza, cuello o columna, no se debe levantar ni mover bruscamente al niño salvo que permanecer en el lugar represente un peligro inmediato.

Tras un golpe en la cabeza, algunas señales requieren evaluación médica urgente: pérdida de conocimiento, convulsiones, vómitos repetidos, problemas para caminar, habla alterada, somnolencia excesiva, confusión o salida de sangre o líquido transparente por nariz u oídos.

También deben vigilarse cambios en el comportamiento. En bebés y niños pequeños, una conmoción puede manifestarse con irritabilidad, llanto más frecuente, pérdida del equilibrio, cambios en el sueño o alimentación y menor interés por juguetes o actividades habituales.

“Después de una caída importante, no debemos levantar o mover bruscamente al niño si existe la posibilidad de una lesión en la cabeza, cuello o columna”, señala Castillo.

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2. Quemaduras: enfriar la zona y evitar remedios caseros

Ante una quemadura térmica, primero debe alejarse al niño de la fuente de calor si hacerlo es seguro.

La zona afectada debe enfriarse cuanto antes con agua corriente limpia y fresca. La Cruz Roja recomienda mantenerla bajo agua durante varios minutos y puede extenderse hasta unos 20 minutos, vigilando especialmente que un niño pequeño no se enfríe en exceso.

Si una prenda o accesorio está adherido a la piel, no debe retirarse por la fuerza. Tampoco deben romperse las ampollas.

Qué evitar: aplicar hielo directamente, mantequilla, aceites, pasta dental o cremas caseras. Estas sustancias no mejoran la quemadura y pueden dificultar su evaluación.

Las quemaduras extensas, profundas, eléctricas, químicas o que comprometan cara, manos, articulaciones o genitales requieren evaluación médica urgente.

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3. Atragantamiento: las maniobras cambian según la edad

Si un niño puede toser con fuerza, hablar, llorar o emitir sonidos, significa que todavía moviliza aire. En ese caso debe permitírsele seguir tosiendo y observarlo de cerca.

Si no puede hablar, llorar, toser eficazmente o respirar, se considera una obstrucción grave y es necesario pedir ayuda e iniciar maniobras de desobstrucción.

Las guías 2025 de la American Heart Association establecen que en niños conscientes mayores de un año deben alternarse:

  • cinco golpes firmes en la espalda;
  • cinco compresiones abdominales.

El ciclo se repite hasta que el objeto salga o el niño deje de responder.

En lactantes menores de un año, se alternan cinco golpes en la espalda con cinco compresiones torácicas. Las compresiones abdominales no se recomiendan en bebés debido al riesgo de lesión.

Qué evitar: introducir los dedos a ciegas dentro de la boca. Solo debe retirarse un objeto si es claramente visible y accesible.

Si el niño pierde el conocimiento y no respira normalmente, se debe activar el sistema de emergencias e iniciar RCP siguiendo la técnica pediátrica si la persona está capacitada.

4. Cortes: presión directa para controlar el sangrado

Ante una herida con sangrado, la primera medida es ejercer presión directa y continua utilizando una gasa o tela limpia.

No conviene retirar la gasa repetidamente para comprobar si dejó de sangrar, porque eso puede interrumpir la formación del coágulo.

Una vez controlado el sangrado, las heridas superficiales pueden limpiarse suavemente y cubrirse.

Debe buscarse atención médica si la herida es profunda, los bordes están muy separados, el sangrado no cede con presión, existe un objeto incrustado, fue causada por una mordedura o compromete cara, ojos, manos u otras áreas delicadas.

Si hay un objeto incrustado, no debe retirarse en casa.

5. Intoxicaciones: no provocar el vómito

Si un niño ingiere un medicamento, producto de limpieza, cosmético u otra sustancia potencialmente tóxica, debe identificarse el producto y conservarse el envase o etiqueta para informar al personal sanitario.

La recomendación general es no provocar el vómito. La Academia Americana de Pediatría advierte que hacerlo puede causar más daño y que no debe utilizarse jarabe de ipecacuana ni estimular el reflejo nauseoso.

Tampoco es recomendable administrar automáticamente leche, aceite, limón u otros remedios caseros. La conducta depende del producto ingerido, la cantidad, la edad del niño y los síntomas.

De hecho, algunos centros toxicológicos pueden indicar agua o leche únicamente frente a determinadas sustancias irritantes y bajo condiciones específicas, lo que refuerza la importancia de solicitar orientación profesional en lugar de aplicar una regla universal.

Si el niño pierde el conocimiento, convulsiona, presenta dificultad respiratoria o no puede despertarse, necesita atención de emergencia inmediata.

¿Qué hacer frente a una descarga eléctrica?

Nunca debe tocarse directamente al niño mientras siga en contacto con la fuente eléctrica.

Primero debe interrumpirse la corriente de forma segura. Solo después se puede evaluar si responde y si respira normalmente.

Las quemaduras eléctricas requieren especial atención porque pueden existir lesiones internas aunque la marca visible sea pequeña. La Cruz Roja recomienda valoración médica y señala que la electricidad también puede afectar al corazón y la respiración.

Si el menor no responde o no respira con normalidad, debe solicitarse ayuda de emergencia e iniciar RCP si se cuenta con entrenamiento.

Qué debería contener un botiquín para niños

Un botiquín doméstico básico puede incluir:

  • gasas estériles;
  • vendas;
  • curitas;
  • cinta médica;
  • guantes descartables;
  • suero fisiológico;
  • termómetro;
  • tijera de punta roma;
  • compresas frías;
  • números de emergencia;
  • información sobre alergias y medicamentos habituales del niño.

No debe utilizarse un botiquín para almacenar medicamentos de forma accesible. Fármacos y productos potencialmente tóxicos deben permanecer fuera de la vista y alcance de los menores.

“Los primeros auxilios no consisten en hacer muchas cosas, sino en hacer lo correcto y evitar maniobras que puedan empeorar la situación”, concluye Castillo.

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