Actuar rápido puede marcar la diferencia ante una emergencia, pero algunas prácticas populares pueden causar más daño. Un especialista explica cómo responder de forma segura.
Actuar rápido puede marcar la diferencia ante una emergencia, pero algunas prácticas populares pueden causar más daño. Un especialista explica cómo responder de forma segura.

Una emergencia puede ocurrir en casa, el trabajo o la vía pública y obligar a una persona sin formación médica a reaccionar mientras llega ayuda especializada.

En Perú, el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) registró más de 77 mil llamadas entre enero y el 15 de mayo de 2026 y realizó 17.065 atenciones con ambulancia correspondientes a emergencias de prioridad I y II, según el Ministerio de Salud.

En situaciones como un paro cardíaco, actuar inmediatamente resulta especialmente importante. La American Heart Association (AHA) señala que retrasar la RCP puede reducir aproximadamente 10% por minuto las probabilidades de supervivencia, mientras que una reanimación iniciada por un testigo puede duplicar o triplicar las posibilidades de sobrevivir.

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En el marco del Día Mundial de los Primeros Auxilios, celebrado el 12 de septiembre de 2026, Alfredo Vásquez, jefe de Urgencias de la Clínica Anglo Americana, destaca que reconocer una emergencia, pedir ayuda y realizar acciones sencillas puede reducir riesgos mientras llega personal especializado. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja conmemora esta fecha cada segundo sábado de septiembre.

“En una emergencia, reconocer, pedir ayuda y actuar correctamente desde el primer momento puede salvar una vida. Mientras llega la atención médica especializada, medidas como iniciar una reanimación cardiopulmonar cuando está indicada o controlar una hemorragia con presión directa pueden marcar una gran diferencia”, señala Vásquez.

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Señales que requieren pedir ayuda inmediatamente

Pérdida súbita del conocimiento, dificultad grave para respirar, dolor intenso u opresivo en el pecho, convulsiones o una reacción alérgica acompañada de dificultad respiratoria o hinchazón de cara y lengua son situaciones que requieren atención urgente.

También deben tomarse en serio signos repentinos como debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, desviación de la boca o dificultad para hablar, porque pueden corresponder a un accidente cerebrovascular.

En Perú, el SAMU atiende mediante la Línea 106 situaciones de urgencia y emergencia.

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Atragantamiento: qué hacer y qué evitar

Si una persona todavía puede hablar, respirar y toser con fuerza, debe animársela a continuar tosiendo y observar su evolución.

Si ya no puede hablar, presenta una tos débil o inexistente o muestra signos claros de obstrucción grave, se debe activar el sistema de emergencias.

Las guías 2025 de la American Heart Association indican que en adultos y niños conscientes con una obstrucción grave deben alternarse ciclos de cinco golpes firmes en la espalda y cinco compresiones abdominales, comenzando por los golpes en la espalda, hasta que el objeto salga o la persona pierda el conocimiento.

En mujeres en etapas avanzadas del embarazo o cuando no es posible rodear el abdomen, la AHA recomienda compresiones torácicas en lugar de abdominales.

Qué evitar: introducir los dedos a ciegas dentro de la boca. Solo debe retirarse un objeto si es claramente visible y accesible.

Convulsión: proteger a la persona, no sujetarla

Durante una convulsión, se recomienda retirar objetos cercanos que puedan causar golpes y proteger la cabeza de la persona sin intentar inmovilizarla a la fuerza.

Una vez finalizados los movimientos, debe vigilarse su respiración y permanecer a su lado mientras recupera la orientación.

Qué evitar: colocar cucharas, dedos u otros objetos dentro de la boca. Una persona no puede “tragarse la lengua” y este tipo de maniobras puede causar lesiones dentales, asfixia o mordeduras al rescatista.

Se debe pedir asistencia de emergencia, entre otras situaciones, si es la primera convulsión conocida, dura varios minutos, se repite sin recuperación completa o la persona presenta dificultad respiratoria después del episodio.

Quemaduras: enfriar con agua corriente

Ante una quemadura térmica, primero debe interrumpirse el contacto con la fuente de calor cuando hacerlo sea seguro.

Luego puede enfriarse la zona con agua corriente fresca durante aproximadamente 20 minutos. La Cruz Roja recomienda enfriar las quemaduras térmicas durante al menos 10 a 15 minutos y, cuando sea posible, alrededor de 20 minutos.

También pueden retirarse ropa y joyas cercanas si no están adheridas a la piel.

Qué evitar: hielo directo, mantequilla, aceites, pasta dental u otras sustancias caseras. El hielo puede empeorar la lesión y los productos aplicados sobre la piel dificultar su evaluación.

Las quemaduras extensas, profundas, eléctricas, químicas o localizadas en cara, manos, genitales o articulaciones requieren valoración médica urgente.

Paro cardíaco: llamar y comenzar RCP

Si un adolescente o adulto colapsa, no responde y no respira normalmente o solo jadea, debe considerarse un posible paro cardíaco.

La AHA recomienda activar inmediatamente el servicio de emergencia y comenzar RCP solo con las manos si el rescatista no está entrenado en ventilaciones.

Las manos se colocan en el centro del pecho y se realizan compresiones fuertes y rápidas a un ritmo de 100 a 120 por minuto. En un adulto promedio, la profundidad recomendada es de al menos 5 centímetros, evitando superar aproximadamente 6 centímetros.

Si hay un desfibrilador externo automático (DEA) disponible, debe encenderse y seguir sus instrucciones de voz lo antes posible.

Qué evitar: esperar varios minutos para comprobar si la persona “reacciona”, trasladarla por cuenta propia en lugar de iniciar RCP o detener las compresiones para buscar personalmente un desfibrilador si hay otra persona que puede hacerlo.

Caídas y accidentes: evitar movimientos innecesarios

Después de una caída de altura, choque vehicular u otro traumatismo importante, no debe movilizarse innecesariamente a la persona si existe sospecha de lesión de cabeza, cuello o columna.

La prioridad es comprobar que el lugar sea seguro, pedir ayuda y vigilar respiración y nivel de conciencia.

Mover a la persona solo es razonable cuando permanecer en el lugar representa un peligro inmediato —por ejemplo, fuego, humo, tránsito o riesgo de derrumbe— o cuando sea necesario para realizar una intervención vital.

Aprender primeros auxilios requiere práctica

Leer qué hacer puede ayudar, pero practicar previamente mejora la capacidad de recordar las maniobras bajo presión.

Las nuevas guías de la AHA destacan precisamente la importancia de ampliar la capacitación comunitaria en RCP, atragantamiento y uso de desfibriladores.

La Clínica Anglo Americana cuenta desde 2011 con un Centro de Entrenamiento Internacional acreditado por la American Heart Association, según información proporcionada por la institución. Entre sus programas se encuentra Salvacorazones, orientado a RCP, primeros auxilios y uso del DEA.

“Los primeros auxilios se aprenden con conocimiento, pero se fortalecen con la práctica. No necesitamos ser profesionales de la salud para ayudar, pero sí podemos estar preparados para reconocer una emergencia, pedir ayuda oportunamente y realizar acciones sencillas y seguras”, señala Vásquez.

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