Seguro de hogar, póliza del inmueble y desgravamen cumplen funciones distintas. Revisar suma asegurada, exclusiones y cobertura por terremoto es clave antes de un siniestro.
Seguro de hogar, póliza del inmueble y desgravamen cumplen funciones distintas. Revisar suma asegurada, exclusiones y cobertura por terremoto es clave antes de un siniestro.

Perú mantiene una elevada actividad sísmica y la costa central concentra una de las zonas de mayor preocupación para los especialistas. Al 10 de septiembre de 2026, el Centro Sismológico Nacional del Instituto Geofísico del Perú (IGP) había registrado 651 eventos sísmicos en lo que iba del año.

El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, ha explicado que frente a Lima y Callao existe una zona de acoplamiento sísmico donde se acumula deformación tectónica. Los estudios permiten estimar que un eventual evento de gran magnitud podría alcanzar valores cercanos a los utilizados en los simulacros nacionales, de magnitud 8,8.

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Esto no significa que sea posible predecir cuándo ocurrirá. El propio IGP recalca que actualmente no se puede determinar con anticipación el día, hora o lugar exacto de un terremoto.

Ante ese escenario, conocer qué cubren realmente los seguros de vivienda puede evitar confusiones después de un desastre.

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1. Qué cubre el seguro de la estructura o “continente”

Una póliza de hogar puede contratar cobertura para el continente, es decir, para los elementos que forman parte de la construcción.

Esto puede incluir paredes, techos, pisos, instalaciones eléctricas y sanitarias y otros elementos fijos, siempre que el riesgo de sismo o terremoto esté expresamente incluido en la póliza.

Mapfre señala que su cobertura sobre continente puede proteger estos componentes frente a daños derivados de un terremoto, según las condiciones y suma asegurada contratadas.

La indemnización no se calcula necesariamente según el precio comercial del inmueble. En seguros para vivienda importa principalmente el valor de reconstrucción de la edificación, sin incluir el valor del terreno.

La SBS explica que los seguros para viviendas protegen el inmueble frente a riesgos como incendios, sismos o daños estructurales y que la cobertura se refiere al valor de la edificación, no del terreno.

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2. Los muebles y electrodomésticos necesitan cobertura de contenido

La estructura y lo que existe dentro de la vivienda son riesgos diferentes.

La cobertura de contenido puede proteger muebles, electrodomésticos, equipos electrónicos, ropa y otros bienes personales frente a determinados siniestros contemplados en el contrato.

Por ello, tener asegurada la construcción no significa automáticamente que todo lo que se encuentra dentro esté cubierto.

Antes de contratar conviene revisar si la póliza incluye continente, contenido o ambos, así como límites específicos para objetos de valor, equipos electrónicos y otras categorías.

3. ¿Qué ocurre si vives en un edificio?

En un departamento es especialmente importante revisar qué seguros existen sobre las áreas y estructuras comunes y cuáles corresponden individualmente a cada propietario.

Una póliza contratada por la junta de propietarios o administración puede cubrir determinados bienes o áreas comunes si así lo establece el contrato, pero no debe asumirse que protege automáticamente el interior de cada departamento o todos los bienes personales de sus residentes.

La cobertura exacta dependerá de la póliza colectiva contratada.

Por eso, un propietario debe solicitar a la administración del edificio información sobre el seguro vigente, suma asegurada, riesgos cubiertos, deducibles y partes de la edificación incluidas.

También conviene revisar la propia póliza individual para identificar cómo se coordina con cualquier cobertura colectiva.

4. El seguro de desgravamen no reconstruye la vivienda

Este es uno de los puntos que más confusión puede generar.

El seguro de desgravamen no es un seguro contra terremotos ni protege la estructura de una casa o departamento.

La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) explica que su función es cubrir la deuda contraída con una entidad financiera cuando el titular fallece o queda con invalidez total y permanente, de acuerdo con las condiciones contratadas.

En un crédito hipotecario, por tanto, pueden coexistir dos seguros distintos:

  • El seguro de desgravamen, relacionado con la vida o invalidez del deudor y el saldo del crédito.
  • El seguro del inmueble, destinado a proteger la edificación frente a riesgos como incendio o terremoto.

La SBS señala que los créditos hipotecarios para vivienda mantienen el seguro de desgravamen como requisito y también explica que los seguros de vivienda pueden cubrir daños materiales por sismos.

Si el titular fallece durante un terremoto y se cumplen las condiciones de la póliza, el desgravamen puede cancelar el saldo pendiente de la deuda. Eso no significa que pague la reconstrucción del inmueble ni reponga los muebles destruidos.

5. ¿Qué pasa si la vivienda vale más que la deuda hipotecaria?

La cobertura del crédito y el patrimonio del propietario tampoco son equivalentes.

En la modalidad más común de desgravamen por saldo deudor, la aseguradora paga a la entidad financiera únicamente la deuda pendiente al momento del fallecimiento o invalidez cubierta.

La SBS también contempla modalidades de desgravamen por monto inicial, que pueden generar un pago adicional a beneficiarios según las condiciones contratadas. No todos los créditos utilizan esa modalidad.

Por eso, el valor total de una vivienda no debe confundirse con la suma cubierta por el desgravamen.

Para proteger el capital invertido en el inmueble frente a un terremoto se necesita revisar el seguro de daños del predio y su suma asegurada.

6. Revisar si terremoto y maremoto están incluidos

No basta con que el producto se denomine “seguro de hogar”.

Cada contrato establece los riesgos cubiertos, exclusiones, deducibles, límites y condiciones para reclamar una indemnización.

Si la preocupación principal son los movimientos sísmicos, debe verificarse expresamente que la póliza incluya sismo o terremoto. En viviendas expuestas a zonas costeras también conviene comprobar si contempla tsunami o maremoto y bajo qué condiciones.

Mapfre, por ejemplo, publica coberturas para vivienda frente a fenómenos naturales dentro de determinados productos, pero la protección concreta depende de lo estipulado en la póliza adquirida.

También resulta importante confirmar que la suma asegurada sea suficiente para reconstruir la edificación.

¿Qué hacer con el seguro después de un sismo?

Una vez que las autoridades determinen que es seguro hacerlo, conviene documentar los daños mediante fotografías y videos antes de realizar reparaciones permanentes.

También es recomendable conservar comprobantes de gastos vinculados con medidas de emergencia, alojamiento temporal o reparaciones urgentes si la póliza contempla su reembolso.

El asegurado debe comunicar el siniestro dentro de los plazos establecidos en su contrato y seguir las instrucciones de la compañía para la inspección y evaluación.

No debe asumirse un plazo universal de “24 o 48 horas” para todas las aseguradoras: el plazo aplicable es el indicado en la póliza y en las condiciones del producto contratado.

La prioridad inmediata después de un terremoto sigue siendo la seguridad de las personas. Las gestiones con el seguro deben comenzar una vez controlado el riesgo y siguiendo las condiciones contractuales.

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