Mientras muchos celebran al Perú con banderas y desfiles, Olinda Silvano y su hijo Ronin Koshi proponen otra forma de reencontrarse con el país: tomar lápices de colores y recorrer los caminos que dibuja el kené, el arte ancestral del pueblo shipibo-konibo. A través de “Kené. Arte ancestral para colorear” (Kokoro Boks), los artistas invitan a niños, jóvenes y adultos a reconectar con la Amazonía a través de la pintura y diseños geométricos que expresan visiones curativas y sagradas.
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Para Silvano, reconocida artista amazónica, este libro representa una oportunidad para educar desde la infancia. “Todos somos importantes. No hay razas ni colores que valgan más que otros”, afirma. Por eso espera que quienes coloreen sus páginas descubran que el kené no es únicamente un conjunto de figuras geométricas, sino una expresión que transmite respeto, identidad y alegría.

“Los niños van a conocer el kené espiritual, el kené que sana, el kené que nos llena de emoción y nos enseña que debemos respetarnos unos a otros”, señala.
Ronin Koshi explica que el valor de este arte va mucho más allá de lo estético. Cada línea y cada patrón guardan el conocimiento acumulado durante generaciones y expresan la relación de los pueblos amazónicos con la naturaleza.

“No solamente es algo visual; también es algo que se siente. Cada diseño contiene energías y el conocimiento vivo de nuestros ancestros”, sostiene. Esa conexión también convierte al kené en una herramienta para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la Amazonía. La minería ilegal, la tala indiscriminada y la contaminación de los ríos forman parte de una realidad que, según Koshi, también puede comprenderse a través del arte.
“Los niños pueden convertirse en defensores de la Amazonía sin haber nacido en ella. La Amazonía pertenece a todo el Perú”, afirma Ronin.

LEGADO. Silvano coincide en que preservar este legado es también proteger la identidad cultural de las nuevas generaciones, especialmente de los propios niños amazónicos. El libro busca, además, ofrecer una alternativa al tiempo que hoy muchos menores pasan frente a las pantallas. La artista considera que colorear favorece la concentración, estimula la creatividad y fortalece el vínculo con la cultura peruana.

El libro busca, además, ofrecer una alternativa al tiempo que hoy muchos menores pasan frente a las pantallas. La artista considera que colorear favorece la concentración, estimula la creatividad y fortalece el vínculo con la cultura peruana.
“Este libro es muy importante. Lo hicimos pensando en todos los niños: shipibo-konibo, andinos y costeños”, comentan los autores.
En estas Fiestas Patrias, “Kené. Arte ancestral para colorear” recuerda que la riqueza del Perú también se encuentra en los trazos que narran la memoria de sus pueblos originarios. Colorear sus páginas es, al mismo tiempo, descubrir una herencia cultural que sigue viva y que continúa iluminando el presente.
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