Casi al concluir el reciente pasado año, por sorprendente y admirable gesto de July Soto Deza, exconcejal de la Municipalidad Provincia de Otusco y funcionaria del actual gobierno regional de La Libertad, con quien compartimos una sincera amistad, hemos accedido a una admirable, valiosísima y trascendente obra que, sinceramente, no conocíamos, tal vez por asuntos ajenos a nuestras inquietudes intelectuales: “Chan Chan: Esplendor y legado”.
En realidad, la obra no es reciente, de manera que no pudimos incluirla en nuestra relación de libros publicados el pasado año; pero su actualidad, importancia y trascendencia no tienen término ni plazos; por eso, le dedicamos estas líneas de difusión y homenaje.
ARQUEOLOGÍA
El contenido de la trascendente se distribuye a través de tres partes. La primera, titulada “Arqueología”, comprende estos temas: Chan Chan y la cultura Chimú: marco general de las investigaciones del PECACH, por Nadia Gamarra y Carlos Rengifo; Los inicios de Chan Chan: descifrando el sector sur de Chayhuac An, desarrollado también por Nadia Gamarra, acompañada por Jemina Asmat, Andersson Sernaqué y Sofía Linares; La vida residencial en Chan Chan: el cuadrángulo Martínez Compañón, de Jorge Meneses; y Las prácticas funerarias en Chan Chan: entierros en el Anexo Suroeste de Xllangchic An (ex Uhle), también escrito por Nadia Gamarra, esta vez en compañía de Lizbeth Quijano.
CONSERVACIÓN
La segunda parte está integrada por los siguientes trabajos: Historia y futuro de la conservación en Chan Chan, desarrollado por Roxana Loayza, Blanca Sánchez y Carlos Rengifo; Trabajos de conservación en la Huaca Toledo, por Julio Reyes; Conservación en Chayhuac An (sector norte), de Alejandra Rengifo; y Conservación en Utzn An (exGran Chimú), por Roxana Loayza.
PROYECCIÓN COMUNITARIA
La tercera y última parte de la exhaustiva extraordinaria publicación es desarrollada por Víctor Vallejos Martell.
PALABRAS LIMINARES DE LUIS GUILLERMO LUMBRERAS
El notable y sobresaliente científico social Luis Guillermo Lumbreras destaca en las páginas iniciales de tan extraordinaria obra las siguientes apreciaciones: “Chan Chan es el testimonio tangible mejor conservado de la magnitud y calidad alcanzada en el proceso del desarrollo urbano que se dio en el Perú y América antes de la llegada de los españoles. Se trata de un conglomerado urbano de un estilo singularmente propio del mundo andino, construido íntegramente de tierra en medio de un territorio habilitado artificialmente para la estancia humana, con cientos de edificios de diversas magnitudes y formas, construido en el curso de los varios siglos de nacimiento y desarrollo del reino Chimor”.
En otro párrafo de su Presentación, Lumbreras aclara: “El nombre Chan Chan significa por eso “muchas casas”. El vocablo “an” en la ancestral lengua muchick significa “casa””, y por lo tanto, su repetición significa “muchas casas”, como reconocimiento de la alta concentración poblacional que reunía en un mismo territorio a labradores o campesinos dedicados a la tarea agrícola, pastores, artesanos, mercaderes y funcionarios de diversos niveles operativos”.
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PRESENTACIÓN DE LUIS JAIME CASTILLO BUTTERS
El profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú advierte seriamente esta importante explicación y reflexión: “En el caso de Chan Chan, su proximidad con la moderna metrópoli de Trujillo, una de las ciudades más grandes y prósperas del país, haría pensar que este monumento compuesto por las ciudades-palacios de los reyes chimúes, ha sido protegido con prolijidad, ha sido intensamente estudiado por generaciones de arqueólogos, que cuenta con un museo de sitio excepcional, y con depósitos llenos de restos de muebles encontrados en las excavaciones que se han realizado en el sitio”.
Pero esto no es así. La historia de Chan Chan está mucho más poblada de leyendas y anécdotas de huaqueros que desvalijaron el sitio y viajeros que pasaron por allí y se sorprendieron por su tamaño y laberíntica complejidad, antes que por trabajos científicos de indagación sistemática. Hasta hace poco este magnífico sitio se caracterizó por imágenes de hallazgos fugaces de relieves ricamente decorados, que a la fecha han desaparecido; por leyendas de tumbas inmensamente ricas que fueron saqueadas por los primeros españoles que llegaron a las ciudadelas y quizá por los mismos Incas que llegaron antes que ellos. Quizá la más notable excepción en esta larga letanía de expolio y destrucción fueron los registros que el obispo Martínez de Compañón hizo de una de sus ciudadelas a fines del siglo XVIII (…) No sería sino hasta mediados del siglo XX que la actitud hacia Chan Chan se transformó de curiosidad en investigación científica gracias a la dedicación y solvencia de los serios, rigurosos y sistemáticos trabajos de Francisco Iriate, Cristóbal Campana y Ana María Hoyle, orientados a estudiar y proteger el sitio y marcaron dicha transformación de nuestra relación con Chan Chan.





