La falta de un desarenador en el sistema de agua potable de Achoma expone a más de 600 pobladores a consumir agua con alta turbidez y riesgos sanitarios, una situación que ya había sido advertida por la Contraloría en diciembre de 2025 tras detectar niveles que superaban los límites permitidos para consumo humano.
Pese a ello, el alcalde Julio Paco Osca reconoció que el problema no podrá ser solucionado por ahora, debido a que la municipalidad no puede ejecutar la compra de un desarenador definitivo, valorizado en más de 150 mil soles, hasta que el sistema cumpla al menos cinco años de funcionamiento, conforme a disposiciones del Ministerio de Vivienda.
La autoridad explicó que las deficiencias se originan en un expediente técnico elaborado en la gestión anterior, el cual presenta fallas estructurales en el sistema. "El estudio estuvo totalmente mal. La captación está acá, pero el manantial está a unos 600 metros arriba”, señaló el burgomaestre al cuestionar el diseño inicial de la obra.
Mientras tanto, el municipio ha optado por implementar desarenadores rústicos y ajustes temporales para reducir la turbidez; sin embargo, estas medidas no garantizan una calidad óptima del agua, situación que se agrava por la falta de pago del servicio por parte de los usuarios, lo que impide contar con recursos para mejorar el sistema.
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