Como cada fin de semana, “Correo te lleva de paseo” a un lugar histórico y valioso para los arequipeños. Además de la historia que perdura a través de sus paredes, también se aprecia la belleza de la arquitectura en cada esquina.
Esta vez, Correo llegó hasta la calle Beaterio (Cercado de Arequipa), una vía tradicional y silenciosa que parte de los antiguos caminos transversales que conectaban con el Qhapaq Ñan (en quechua, “camino del rey” o “camino principal”), considerada la columna vertebral de la red vial del Imperio Inca (Tawantinsuyu).
Acompañados del arquitecto y restaurador William Palomino, revela que por esta calle ingresaban los arrieros que transportaban productos entre la sierra y el litoral, convirtiéndola en un eje comercial clave.
“Es una de las calles más antiguas que aún preserva la geometría y el desarrollo trazado de los caminos prehispánicos. Tiene una diversidad de estilos; la mayoría es neoclásico”, sostuvo.
Además, a lo largo de su recorrido se levantan casonas que reflejan la evolución arquitectónica arequipeña. Destaca la vivienda de la familia Llerena, la sede del club arequipeño FBC Aurora, así como la casa donde vivía Silvia (musa del arequipeño Mariano Melgar):
Otra edificación que resalta es el Tambo Salas, con un estilo particular. Así también está otro inmueble de estilo barroco medio, seguido por una que está compuesta de sillares y piedras traídas desde Yarabamba. Metros más adelante, también prevalece un estilo barroco tardío.
Finalizando la calle Beaterio, se ubica el Teatro Universal, el tercero en construirse en la ciudad de Arequipa. “Son los famosos caminos transversales que unían el Qhapaq Ñam”, resaltó Palomino.





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