Esther Villafuerte Cuentas, poeta y educadora. Foto: Cortesía.
Esther Villafuerte Cuentas, poeta y educadora. Foto: Cortesía.

POR: SARKO MEDINA

La escritora arequipeña presentará su nuevo poemario en la Feria Internacional de Poesía FIP Lima por el homenaje a Antonio Cillónez, luego en la FIL Trujillo 2026 y en Buenos Aires en diferentes lecturas y conversatorios.

¿Qué te llevó a escribir sobre el cuerpo desde la poesía en tu nuevo poemario? Escribo desde el cuerpo como territorio de memoria, del cual emergen sensaciones e impulsos no siempre conscientes que buscan en el lenguaje poético su forma de revelación. Allí se inscribe una historia milenaria de opresión, maltrato, cosificación y enajenación contra las mujeres, pero también, con la misma intensidad, una fuerza de resistencia y de reescritura: la afirmación viva y persistente de ser mujer.

¿Cómo se llega al concepto de un espacio sagrado al cuerpo? Al asumir el cuerpo de la mujer en su singularidad, comprendí que cada una de sus parcelas resguarda memoria e historia, huellas de un territorio atravesado por poderes políticos, sociales y culturales. Desde esa conciencia, mi escritura relee ese proceso de colonización simbólica y material, para resignificarlo. El cuerpo deja de ser objeto de dominio y se afirma como un espacio sagrado donde se ejerce la dignidad, se cuestiona la sujeción y se resiste toda forma de abuso.

¿Cómo conviven la poeta y la educadora en ti? La poeta y la educadora conviven en mí como dos dimensiones complementarias: ambas buscan, desde sus propios lenguajes, reivindicar nuestra condición humana. La conciencia de este diálogo me impulsa a extender la enseñanza más allá del aula y a compartir la sensibilidad poética con un público diverso mediante recitales, talleres, conversatorios y presentaciones. Este compromiso se proyecta también en mi participación, el próximo abril, en la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Argentina, donde Perú es el país invitado.

¿Qué te enseñan los adolescentes sobre la poesía? En los espacios de narración oral he descubierto una conexión espontánea con los adolescentes a través de la voz, capaz de conducirnos a territorios de imaginación diversos, donde la libertad creativa y el análisis conviven de manera natural. En cuanto a la poesía, me asombra su potencia expresiva: he aprendido de ellos la agilidad de su discurso, la intensidad de su lírica amorosa y su versátil capacidad para transitar con frescura entre temas variados. Todo ello se fortalece en los talleres poéticos que compartimos, enriquecidos además por la participación de colectivos como Poetisos, que fomentan el diálogo y la creación joven.

¿Qué le recomendarías a una joven escritora que se inicia en la poesía? Le recomendaría respetar el lenguaje que ha elegido para expresarse, lo que implica conocer a profundidad su proceso de formación y desarrollo. Para ello, es indispensable leer de manera amplia y diversa, más allá de los márgenes que establecen los programas educativos; en mi caso, por ejemplo, descubrí a César Vallejo fuera de las aulas, en una búsqueda personal y libre. Además, releer su producción de forma constante y crítica, con el fin de afinar la calidad de la expresión y aportar, de manera sustantiva, al enriquecimiento de la tradición y del género en el que se inscribe su escritura.

PERFIL

Magíster en Educación con posgrados en Periodismo, Educación, Literatura y Lingüística. Primer Premio Juegos Florales Universidad Católica Santa María (1980). Grado de Kuntur Mallku otorgado por el Gobierno Regional de Puno por su labor intelectual. Integra la Red de Escritores de Arequipa.

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