Castigo físico y humillante contra los niños, niñas y adolescentes está prohibido. (Foto: Referencial/GEC)
Castigo físico y humillante contra los niños, niñas y adolescentes está prohibido. (Foto: Referencial/GEC)

Cachetadas, jalones, empujones, gritos y humillaciones son prácticas que durante años fueron consideradas formas válidas de corrección dentro del hogar, pero que hoy están expresamente prohibidas por ley peruana. Así lo advierten especialistas del Módulo Judicial Integrado de la Corte Superior de Justicia de Arequipa (CSJA).

Humberto Valdivia Talavera, juez Decano del Módulo Judicial Integrado, recordó que en diciembre de 2015 se promulgó la Ley 30403, norma que prohíbe cualquier castigo físico o humillante contra niños y adolescentes. Esta prohibición abarca todos los ámbitos en los que transcurre la niñez y adolescencia, comprendiendo el hogar, la escuela, la comunidad, lugares de trabajo, entre otros relacionados.

Además, precisó que la ley derogó el literal d) del artículo 74 del Código de los Niños y Adolescentes y el numeral 3 del artículo 423 del Código Civil, los cuales permitían antiguamente a los padres “corregir moderadamente” a sus hijos, facultad eliminada.

“Para corregir a un niño no se puede emplear violencia, ya sea física o humillante, ya sean jalones, empujones, cachetadas, humillaciones, someterlo a ofensas”, sostuvo el magistrado.

El juez fue enfático en señalar que la violencia psicológica puede ser incluso más grave que la física, y que el Estado debe implementar programas concretos que orienten a los padres hacia métodos de corrección sin agresión.

¿CÓMO DEBEN ACTUAR LOS PADRES?

Víctor Niebles Cuentas, psicólogo del Módulo Judicial Integrado, explicó que la forma en que fuimos criados influye directamente en cómo criamos a nuestros hijos. Sin embargo, se deben aplicar aspectos importantes como la comunicación y la confianza.

El especialista advirtió que culpar y castigar al menor cuando comete un error daña su desarollo emocional. Expresó que, según estudios, estas acciones generan en el niño estrés tóxico continuo, deterioro de la autoestima y problemas cognitivos, además de exteriorizar la violencia en su entorno.

Como alternativa, Niebles recomienda aplicar la técnica del “tiempo fuera”: cuando el padre siente que está a punto de perder el control, debe salir del ambiente, respirar, calmarse -incluso con técnicas como la del papel- y recién entonces regresar a conversar con el hijo.

“También debe haber una educación para los padres. Debería haber una preparación previa para afrontar este rol”, apuntó.

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