En las cumbres del nororiente de Tayacaja, en la localidad de Roble, ubicada entre los 1,800 y 2,200 metros sobre el nivel del mar, ocurre un milagro agrícola: nace el ‘Café de Altura de Tayacaja’, un producto de especialidad que ha logrado conquistar mercados internacionales pese a no contar con carreteras asfaltadas para su traslado.

Edwin Arroyo Corilloclla, jefe de la Unidad Zonal de Provraem Tayacaja, explicó que la altitud extrema de la zona otorga al café un sabor, aroma y textura superiores y que hay demanda en países como Inglaterra y Estados Unidos.

Abandono

El alcalde de Roble, Antonio Gonzáles Ccente, también denunció el abandono de las autoridades regionales por el mal estado de las carreteras. Señaló que esta situación incrementa los costos de transporte y reduce las ganancias de las familias caficultoras, que representan entre el 60 % y el 70 % de la población del distrito.

Sin agua

Isaías Arancel, agricultor de Tintaypuncu con ocho años dedicado al cultivo de café, es el rostro de la resiliencia. A pesar de las dificultades, ha logrado establecer un negocio directo con cafeterías de especialidad en Lima, como Saba Café, Ursa Café y Angelina Café.

No obstante, Arancel señaló que la carretera no es el único obstáculo. Su zona es de clima seco y depende críticamente del riego.

“Si hubiera riego tecnificado en cada parcela, las cosas serían diferentes. Hay perfiles y expedientes, pero no hay gestión. Estamos olvidados del riego y de la carretera”, indicó.