La provincia de Chincha ayer amaneció con dos hechos espeluznantes que marcan el avance de la criminalidad. En el asentamiento humano Alonso Navarro se encontró una persona sin vida, con impacto de bala en la cabeza y en la zona del pueblo joven Túpac Amaru B fue hallado un auto completamente siniestrado. Ambos hechos habrían sido cometidos por la misma organización del hampa.
Ultimado a balazos
Al promediar las 6 de la mañana las personas que transitaban por la av. Santa Rosa advirtieron la presencia de humo desde la acequia Ñoco urbano, a la altura de un templo evangélico. En el lugar, el auto de placa de rodaje V3I-566 había sido consumido por las llamas. Los asientos delanteros y posterior, así como el tablero, la parte del motor, las llantas estaban destruidas por el voraz siniestro, que nadie pudo contener.
A la hora que se evidencia el hecho todavía quedaba algo de fuego en el asiento del conductor que comenzó a disiparse al quedar todo en cenizas. Esta situación no fue reportada en su oportunidad a los bomberos y solo se dio cuenta a la policía para que acudan a realizar las diligencias correspondientes. Por la placa vehicular se conoció la identidad del propietario, no conociéndose hasta ese entonces denuncia por robo.
Pero, eso no es todo lo que ocurrió esa madrugada en Chincha Alta. En una trocha, por inmediaciones del sector Alonso Navarro, los vecinos comenzaron a pedir apoyo policial tras hallar un cuerpo, en posición decúbito dorsal, tendido en el suelo, en medio de un charco de sangre. Al costado del cadáver, quedaron las huellas del vehículo en el que presuntamente lo trasladaron y luego de ser victimado abandonaron sus restos en el descampado.
Según las diligencias preliminares, el infortunado fue ejecutado a quemarropa y es que presenta un impacto de bala en la sien. El occiso tenía pantalón y polo oscuro, casaca azul, además se aprecia tatuaje en las manos, abdomen y en el cuello. El fiscal de turno acompañado del médico legista acudieron a la zona para trasladar el cuerpo a la morgue del distrito de Alto Larán. El caso está relacionado con el primer hecho.
EL DATO: Al cierre de edición el occiso fue identificado como Carlos Ernesto Corrales, quien sería el conductor del auto siniestrado. Sus verdugos tras asesinarlo dejaron su cuerpo abandonado y se llevaron el carro para prenderle fuego con la intención de desaparecer toda evidencia.
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