Américo Salinas, usuario de Pensión 65 del Midis, busca dejar un legado en La Libertad.
Américo Salinas, usuario de Pensión 65 del Midis, busca dejar un legado en La Libertad.

Américo Salinas Ramírez, de 72 años, hace un alto en sus labores para agradecer el papel que tuvo su abuelo, Gabriel Ramírez, en su formación como carpintero y tejedor de sillas de junco. Relata que su preparación se fortaleció a los 20 años, cuando vivía en el caserío El Rosal, en la provincia de Julcán, en la región La Libertad, y visitaba todas las mañanas al patriarca de su familia.

Mientras pule unas estructuras de madera, que luego forrará con pajilla que consigue en la zona alta de su tierra natal, cuenta que sus primeras clases las recibió de su padre, Juan Salinas, pero terminó de conocer su profesión gracias a su abuelo, don Gabriel.

“Aprendí mucho de ellos, en especial de mi abuelito, conocía muy bien su negocio. Eso demuestra lo que podemos aportar con la edad, con el paso de los años”, dice risueño, mientras retoma su labor al ritmo de sus palabras: “ahora que yo estoy mayor, quiero que mis sobrinos sigan con este bonito trabajo”.

La historia de Américo Salinas

Su trabajo se ha convertido en su pasatiempo favorito. Vive solo en su inmueble del distrito de El Porvenir, donde llegan sus sobrinos, Paola Edith Sandoval y Gabriel Tomaylla, quienes lo ayudan con el armado, tejido y detalles de sus productos, para luego venderlos en los mercados de la zona.

Desde noviembre de 2025, don Américo forma parte del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), cobrando una subvención económica bimestral y sumándose a las ferias de actividades económicas que se realizan con los gobiernos locales, con la finalidad de fomentar la productividad de los adultos mayores.

“Cuando hacen actividades llevo mis sillas, cuadros y otras cositas en base a madera. También me pueden llamar al 932 866 779 para cualquier pedido. Ahí mis sobrinos me dan una mano y les agradezco, porque me hacen acordar mis años como discípulo”, sostiene el septuagenario.

Don Américo recuerda que su primera pieza fue una silla de zapatero, que armó junto a su padre, Juan Salinas, quien actualmente tiene 93 años y también es usuario del programa Pensión 65. Cuenta además que tuvo un emprendimiento con su hermano, pero lamentablemente falleció hace cuatro años, dejándole un motivo más para seguir adelante.

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