Con el sello de Especialidad Tradicional Garantizada (ETG), Indecopi otorgó un distintivo al seco de chabelo piurano, para proteger y preservar las recetas auténticas del patrimonio culinario.
En ceremonia especial se entregó el reconocimiento al emblemático seco de chabelo, en el que se destacó la importancia histórica y cultural de uno de los platos más representativos de la región, símbolo de identidad y tradición para generaciones de piuranos.
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EL SELLO
Cabe resaltar que el otorgamiento del sello ETG es resultado de un trabajo de investigación y validación que permitió recopilar la historia, ingredientes y proceso de preparación que lo distinguen como un plato propio de Piura.
Indecopi lo reconoce como uno de los potajes tradicionales de la región, tal como lo es la malarrabia y la sopa de novios, siendo las principales referencias gastronómicas del país.
El Seco de Chabelo se convierte en la tercera Especialidad Tradicional Garantizada de la región, junto a la Sopa de Novios según la tradición de Cura Mori y la Malarrabia de Catacaos, y en la novena reconocida en el Perú.
“La ETG no solo protege una receta, también resguarda la memoria colectiva y una herencia culinaria transmitida de generación en generación, que forma parte del alma y la identidad del pueblo piurano”, expresaron el presidente ejecutivo del Indecopi, Juan Carlos del Prado Ponce y el director de Signos Distintivos, Sergio Chuez Salazar.
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PREPARACIÓN
Lo primordial es usar un plátano bellaco (verde grande y firme, ideal para freír), la carne seca, ají panca, pimienta, comino, sal, aceite de achiote, maíz cancha, chicha de jora, ajo molido, culantro, cebolla, tomate y chifles.
Luego de pelar los plátanos se cortan en rodajas para llevarlo a fritura profunda. Una vez fritos se chancan. La cebolla se corta en dos a tres ml. de grosor, machacar el tomate y el ajo para ser freídos en aceite de achiote.
Posteriormente, se condimenta con sal, comino y pimienta, para luego agregar la carne seca, las pastas de ajíes y un poco de chicha. Se agrega los plátanos chancados con un poco de culantro picado.
Y listo, se sirve en una fuente acompañados de cancha serrana, chifles y zarza criolla.
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DEL NOMBRE
El seco de chabelo se cree que nació del ingenio campesino y de la fusión cultural desarrollada durante la época colonial. Y es que su preparación tradicional, se ha mantenido vigente a lo largo de los años, convirtiéndose en una de las expresiones más auténticas de la gastronomía norteña.
Según el historial del Instituto Ceturgh Perú, este plato típico es un tesoro culinario nacido en el Valle de Somate, en Sullana, cuando un agricultor llamado Chavelo junto a varios compañeros trabajaban hasta altas horas de la noche.
Un día se encontraron sin comida y Chavelo, un hombre de buen corazón, no permitió que sus compañeros pasaran hambre y reunió lo que tenía a mano plátanos, carne seca, cebolla, tomate y ajíes. Asó los plátanos, preparó la carne con un batán, creó un aderezo con las verduras y para darle un toque especial, añadió un poco de chicha para que quedara jugosa. Fue un festín para los agricultores que quedaron asombrados.
Hoy es un orgullo gastronómico de Piura y una muestra de cómo la historia y la cultura se fusionan en la cocina para crear algo verdaderamente especial al paladar.





