"Quiero enseñarles, inspirarles y motivarles que los sueños son posibles". Foto: Difusión
"Quiero enseñarles, inspirarles y motivarles que los sueños son posibles". Foto: Difusión

Desde su infancia en la sierra y los años de estudio de Agronomía hasta su camino en la agroindustria, la autora Mercedes Auris reúne en las páginas de “Señora Vid” (Grijalbo) una historia que busca demostrar que los sueños también pueden abrirse paso cuando las oportunidades parecen escasas.

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“En cada fallo, en cada desgracia, en cada obstáculo, hay una forma para salir. Hay un nuevo horizonte, un nuevo mañana que te permite salir. Puedes estar en el suelo, pero no es tu estación que te quedes tirada ahí. Yo, no. Yo sacudo mi barro, me levanto y comienzo a trabajar”, reflexiona Auris.

Más que contar una historia de éxito, el texto busca dejar constancia de un camino construido a fuerza de trabajo, aprendizaje y perseverancia. Una historia que Auris ahora convierte en libro para inspirar a quienes todavía están por escribir la suya. “Quiero enseñarles, inspirarles, motivarles que los sueños son posibles”, concluye la autora.

"Señora Vid", editorial Grijalbo - Penguin Random House.
"Señora Vid", editorial Grijalbo - Penguin Random House.

¿Por qué sintió que este era el momento de convertir su historia en un libro y no solo en un legado empresarial?

Lo importante de este libro es que cuento mi trayectoria desde mi niñez. Cómo pasamos de ser una familia sin papá y cómo somos la gente de la sierra, que aparentemente parece que no tiene oportunidades de progreso o de salir adelante. Pero cuando uno quiere y sueña, es posible.

Cuento cómo he viajado desde la sierra, cómo sufrí bullying por ser serrana. Antes era muy duro para nosotras, las serranitas. También cuento cómo estudié Agronomía, una carrera que, en mis años, cuando ingresé a la universidad en 1972, todavía era un tabú para las mujeres. Éramos tres mujeres y muchas veces empezaban una carrera y no la terminaban.

Yo terminé la carrera y tuve la suerte de encontrarme con profesionales grandes, visionarios, que imaginaron el Perú de hoy. Ellos me dijeron: “Mercedes, lo tuyo es la propagación de plantas”. Desde el tercer año de universidad sentí que todo iba encaminándose hacia eso.

¿Qué quiere transmitirles a los lectores, especialmente a los jóvenes, a través de su historia?

Quiero enseñarles, inspirarles y motivarles que los sueños son posibles. Solo hay que trabajar, perseguirlos y ser tenaz en lo que nos gusta.

Encuentren lo que les gusta y eso no les va a parecer trabajo, sino diversión. A mí no me importa trabajar un domingo o lo que fuera, porque hago lo que quiero. Es como si estuviéramos bailando.

Eso es lo que me ha llevado a escribir también como profesional y a contar mi trayectoria.

Su historia está marcada por muchos obstáculos. ¿Qué fue lo más duro que tuvo que enfrentar para llegar hasta dónde está?

Muchos, muchos tropiezos. Podíamos habernos rendido cuando fui raptada por los terroristas, pero regresé a trabajar con más ganas.

Otro día, cuando mis lotes ya estaban terminando, llegó un Paracas —un viento con arena salada— y me quemó todas las hojas. Pero logré responderle a mi gente.

También hubo momentos difíciles después del 2022 y 2023, cuando mis agricultores cerraron las carreteras. Mis clientes no pudieron tener la solvencia que esperaban porque las uvas que debían venderse a 30, 25 o 20 dólares la caja terminaron vendiéndose a 15 dólares. Y no me compraron a mí.

Yo todos los años, en septiembre u octubre, pido mi material para trabajar en la campaña: había pedido mis platos, bolsas y productos. ¿Y con qué iba a pagar? De lo que había proyectado hacer, terminé vendiendo casi el 50%.

Pero en cada fallo, en cada desgracia, en cada obstáculo, hay una forma para salir. Hay un nuevo horizonte, un nuevo mañana que te permite salir.

Puedes estar en el suelo, pero no es tu estación que te quedes tirada ahí. Yo no. Yo sacudo mi barro, me levanto y comienzo a trabajar. Y tengo un gran equipo que ha hecho que siga adelante.

¿Qué papel han tenido las personas que la han acompañado en este camino?

La confianza y el compromiso de mis clientes han sido fundamentales. Cada aliento que me daban era: “Usted me hace las plantas. Multiplicamos nuestros lotes”.

Hoy sigo multiplicando mis plantas. No me puedo sentir más amada acá, en mi tierra, con mis clientes, porque ellos me siguen pidiendo.

Tengo clientes desde cuando realmente no era liberalista, estamos hablando de 1984, 1986. Tengo clientes que trabajan conmigo desde hace 40 años.

En verdad, soy feliz de poder compartir todo lo que he pasado.

¿Qué significa para usted haber contribuido, desde su trabajo, al crecimiento de la agroindustria peruana?

Me siento orgullosa de haber sido partícipe, de haber puesto un granito de arena para mejorar la calidad de vida de miles de peruanos.

Cuando yo era estudiante, corría por los campos y veía que la gente vivía en casas de barro con caña. Hoy vas por las campiñas y ves casas de materiales nobles, de dos o tres pisos, y familias enteras trabajando en las empresas que están alrededor.

La industria da calidad de vida a mucha gente. Y seguimos creciendo porque tenemos oportunidades. El Perú es un invernadero natural.

Su libro habla también de perseverancia, pérdidas y sacrificios. ¿Qué aprendió de todos esos momentos difíciles?

Que siempre hay una forma de salir. Puedes estar en el suelo, pero tienes que sacudirte el barro, levantarte y comenzar a trabajar.

La vida me ha enseñado que después de cada obstáculo existe un nuevo horizonte, un nuevo mañana.

Y también he aprendido a valorar muchísimo a mi equipo y a mis clientes. Estoy completamente agradecida desde el fondo de mi corazón porque tengo un gran equipo que me acompaña y clientes que me quieren, y yo los quiero muchísimo.

La vid necesita tiempo, cuidado y paciencia para dar frutos. ¿Siente que esa metáfora también resume su propia vida?

Yo creo que sí, pero una empresa no se hace sola. Tengo un equipo y gente que trabaja conmigo desde hace 25, 20, 18, 15 o 16 años.

La empresa tiene 32 años y esa gente que está conmigo conoce el trabajo, tiene experiencia y tiene ese olfato. Yo valoro muchísimo a mi equipo y a mis clientes.

SOBRE LA AUTORA

Mercedes Auris Bravo (conocida profesionalmente como Mercedes Auris de Munive) es una ingeniera agrónoma y empresaria peruana. Nacida en Castrovirreyna (Huancavelica), superó la pobreza extrema para convertirse en un pilar fundamental de la agroexportación peruana.

Es fundadora de Vivero Los Viñedos, empresa líder que revolucionó la industria de la uva de mesa al introducir y propagar variedades clave como la Red Globe en el norte y sur del país.

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