Un terremoto de magnitud 5,8 volvió a sacudir este miércoles la prefectura de Kumamoto, en el sudoeste de Japón, un día después del potente sismo de magnitud 7,1 que dejó al menos 18 personas fallecidas, cientos de heridos y varios desaparecidos.
De acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), el movimiento telúrico ocurrió a las 22:19 (hora local), con epicentro en las islas Amakusa, próximas a la ciudad de Kumamoto.
El sismo alcanzó el nivel 5 de la escala japonesa de intensidad sísmica, que mide la fuerza con la que se perciben los terremotos en superficie y su potencial destructivo.
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Autoridades mantienen la alerta por nuevas réplicas
Tras el terremoto de magnitud 7,1 registrado el martes, las autoridades japonesas informaron que se han contabilizado 48 réplicas de magnitud 3 o superior.
Además, advirtieron sobre la posibilidad de que se produzca un terremoto de mayor intensidad en los próximos días, por lo que instaron a la población a mantenerse alerta.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado nuevos daños ni víctimas a consecuencia del sismo de magnitud 5,8.
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Rescatistas continúan la búsqueda de desaparecidos
Las labores de rescate siguen concentradas en dos de las zonas más afectadas por el terremoto del martes.
En la localidad de Kashima, el colapso parcial de un centro comercial operado por la cadena Aeon dejó al menos tres personas fallecidas y tres desaparecidas. Según información preliminar, una posible fuga de gas habría provocado una explosión tras el sismo, lo que agravó los daños estructurales.
Asimismo, equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes en la planta de Nippon Paper Industries, en Yatsushiro, donde el derrumbe de una chimenea causó al menos cinco muertes, según el Gobierno local.
Japón permanece en vigilancia sísmica
Japón se encuentra sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta debido al encuentro de varias placas tectónicas.
Por esta razón, el país cuenta con estrictas normas de construcción e infraestructura antisísmica para reducir el impacto de los terremotos, que ocurren con frecuencia.
Las autoridades mantienen el monitoreo permanente de la actividad sísmica mientras avanzan las operaciones de rescate y evaluación de daños.





