El trabajo remoto mantiene una valoración favorable entre los participantes peruanos de una encuesta regional sobre flexibilidad, confianza y desempeño laboral. El 76,7% considera que esta modalidad le permite ser más eficaz para cumplir objetivos y entregables, mientras que el 66,6% afirma que su productividad general ha aumentado al trabajar desde casa.
Los datos corresponden al estudio “Trabajo remoto: entre la flexibilidad y la confianza”, impulsado por el Centro Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE Business School de Argentina y el Centro de Investigación Cultura, Trabajo y Cuidado del INALDE Business School de Colombia, con participación de instituciones académicas de otros países de la región.
La investigación regional recogió más de 3.000 respuestas y evaluó por separado variables como productividad, confianza, flexibilidad, comunicación, conciliación entre trabajo y familia y bienestar. Sus responsables advierten que el trabajo remoto no produce una única experiencia y que sus resultados pueden variar según el perfil del trabajador, el tipo de tareas y las condiciones del hogar.
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El 73,3% valora su equilibrio entre trabajo y vida personal
La percepción positiva también alcanza a la conciliación. Entre las personas encuestadas en Perú, el 73,3% afirma estar satisfecho con el equilibrio entre su vida personal y laboral cuando trabaja de manera remota.
Sin embargo, la capacidad de desconectarse no aparece con la misma claridad. Aunque el 71,3% señala que sabe cuándo detener el trabajo para recuperarse, solo el 45,3% dice que normalmente logra no pensar en problemas laborales fuera de su horario habitual.
La diferencia sugiere que terminar formalmente la jornada no siempre implica una desconexión mental completa. El propio estudio regional identifica la interferencia entre la vida personal y el trabajo como una de las dimensiones que deben analizarse por separado al diseñar esquemas remotos o híbridos.
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La confianza aparece como una fortaleza del trabajo remoto
Otro de los indicadores con mejor valoración es la confianza. El 80,7% de los participantes en Perú considera que su organización confía en su capacidad para trabajar eficazmente a distancia, mientras que el 74,7% percibe esa misma confianza de sus supervisores.
Cerca de tres de cada cuatro encuestados señalan además que la comunicación con sus superiores no se deteriora al trabajar de forma remota.
El 79,4% afirma que puede mantener la calidad de su trabajo incluso cuando enfrenta interrupciones en casa, de acuerdo con los resultados difundidos para Perú.
Los responsables del estudio regional consideran que la confianza constituye una dimensión central de las modalidades flexibles. CONFyE ha señalado que el desempeño remoto depende no solo del lugar desde el cual se trabaja, sino también de la forma en que los líderes gestionan autonomía, comunicación y objetivos.
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Flexibilidad de horario no siempre significa libertad para organizar la jornada
Los resultados muestran también diferencias dentro de lo que suele denominarse flexibilidad laboral.
El 64% de los encuestados en Perú afirma contar con flexibilidad horaria y el 64,7% señala que puede elegir desde dónde trabajar. Sin embargo, solo el 45,4% dice poder tomar descansos cuando los necesita.
Asimismo, el 52,7% puede adaptar su jornada a compromisos personales, mientras que el 62% confía en que su organización le facilitará las herramientas y recursos necesarios para desempeñarse adecuadamente a distancia.
Estas diferencias refuerzan una de las conclusiones generales de la investigación: una política de trabajo remoto no se limita a permitir que una persona trabaje fuera de la oficina. También involucra autonomía sobre horarios, recursos adecuados, comunicación y reglas para separar las responsabilidades laborales de la vida personal.
Bienestar físico: 31,3% reporta un deterioro
El bienestar físico aparece como uno de los puntos de atención entre los participantes peruanos. El 31,3% afirma que su condición física ha disminuido desde que trabaja remotamente, proporción que el reporte difundido para Perú identifica como la más alta entre los países comparados.
En sentido contrario, el 56% señala que sus hábitos alimenticios mejoraron durante el periodo de trabajo remoto.
Los resultados muestran que las ventajas percibidas en productividad o conciliación pueden coexistir con efectos menos favorables en otras dimensiones. El estudio regional plantea precisamente que productividad, bienestar, confianza y flexibilidad no deben asumirse como resultados equivalentes ni necesariamente avanzar en la misma dirección.
Trabajo remoto: una experiencia que depende de cómo se implementa
La investigación no plantea que trabajar desde casa incremente automáticamente la productividad. Las cifras reflejan la percepción de los trabajadores participantes sobre su propia experiencia y no constituyen una medición experimental de productividad.
A nivel regional, los investigadores sostienen que no existe un único modelo aplicable a todas las organizaciones. El tipo de tareas, las necesidades familiares, el espacio disponible en el hogar, el nivel de autonomía y la relación con los supervisores pueden producir experiencias diferentes.
Para las empresas, el desafío pasa entonces por diseñar esquemas que combinen objetivos claros, confianza, recursos, comunicación y límites que permitan una desconexión efectiva.
Los resultados para Perú muestran una valoración mayoritariamente favorable en eficacia, productividad percibida y conciliación, pero también revelan espacios de mejora relacionados con descanso, autonomía real sobre la jornada y bienestar físico.





