Saber si un bebé tiene hambre o ya está satisfecho no siempre es sencillo. Sus gestos, movimientos o sonidos pueden confundirse con incomodidad o sueño, lo que a veces lleva a ofrecer más o menos alimento del necesario.
Especialistas advierten que, con el tiempo, estas respuestas influyen en cómo el niño percibe la comida y en su capacidad para reconocer sus propias señales de apetito y saciedad.
Lee: Cómo hacer tu casa más segura para tu bebé: recomendaciones prácticas para prevenir accidentes
¿Qué es la alimentación perceptiva?
La alimentación perceptiva es una estrategia que invita a padres y cuidadores a observar y responder a las señales del bebé, en lugar de guiarse solo por cantidades fijas o horarios estrictos.
Este enfoque promueve una respuesta oportuna y natural durante la alimentación y fortalece, desde los primeros meses, la capacidad del niño para regular cuánto come.
Un estudio de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) encontró que los niños de 6 a 23 meses cuyos padres practican alimentación perceptiva tienden a mantener un peso más saludable, reduciendo el riesgo de problemas futuros.
Lee también: Uno de cada diez bebés nace prematuro: por qué ocurre y cómo actuar ante esta condición
Importancia del entorno al comer
La nutricionista pediátrica Karen Ramos explica que la alimentación perceptiva no solo se relaciona con la cantidad de comida, sino con la experiencia del bebé al alimentarse.
“La forma en que los padres alimentan —con calma, contacto visual y sin distracciones— influye directamente en cómo el bebé percibe la comida. Un entorno tenso puede asociar la alimentación con estrés o ansiedad”, señala.
La especialista agrega que la alimentación debe adaptarse al desarrollo motor y orofacial del niño, observando siempre sus señales.
Lee: Llegada de un nuevo bebé: cinco consejos para evitar celos entre hermanos mayores
Cinco recomendaciones prácticas para casa
Para acompañar a las familias en una alimentación más conectada con las necesidades del bebé, la marca Babysec y la nutricionista Ramos comparten cinco consejos clave:
- Observa las señales tempranas de hambre: Antes del llanto, el bebé puede mostrarse inquieto, chuparse las manos o girar la cabeza buscando el pecho o el biberón.
- Respeta las pausas durante la toma: Si se distrae, suelta el pezón o baja el ritmo, puede estar indicando saciedad. Dale tiempo y observa si desea continuar.
- Reconoce cuando está satisfecho: Si rechaza el alimento o se aleja, vuelve a ofrecerlo más adelante, sin presión ni insistencia.
- Crea un ambiente tranquilo para comer: Evita pantallas y distracciones. El contacto visual y una voz suave convierten la comida en una experiencia positiva.
- Permite que explore los alimentos: En la alimentación complementaria, dejar que toque y pruebe fortalece su autonomía y le ayuda a reconocer sabores, texturas y saciedad.





