Olvidar repetidamente dónde se dejaron las llaves, no recordar el nombre de un familiar cercano o perderse en una ruta conocida no debería atribuirse automáticamente al envejecimiento.
Cuando estos episodios se vuelven frecuentes y comienzan a interferir con las actividades cotidianas, pueden ser señales de un deterioro de la memoria que requiere evaluación médica.
Lee: Vitamina D: adultos mayores, obesidad y baja exposición solar requieren especial atención
Olvidos frecuentes pueden ser una primera señal
José Centeno Arispe, médico neurólogo del hospital Honorio Delgado Espinoza, explicó que los olvidos figuran entre las primeras manifestaciones que pueden hacer sospechar de enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, precisó que una dificultad aislada para recordar no significa necesariamente que una persona tenga esta enfermedad, debido a que otros trastornos, como la depresión y la ansiedad, también pueden provocar problemas de memoria.
“Más que observar un olvido aislado, a lo que se debe prestar atención es a los cambios que impiden a la persona desenvolverse como antes”, indicó el especialista.
Lee aquí: Dolor persistente y otras molestias: señales que no deberías normalizar
La pérdida de autonomía es una señal de alerta
La frecuencia de los episodios y el impacto que tienen sobre la autonomía son factores importantes para determinar cuándo un problema de memoria necesita una evaluación especializada.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y, con el tiempo, puede afectar la capacidad de una persona para realizar actividades que antes hacía sin ayuda.
El deterioro puede avanzar hasta generar dependencia de familiares o cuidadores.
Alzheimer también puede presentarse antes de los 60 años
Aunque la enfermedad se presenta principalmente en adultos mayores, Centeno señaló que también existen casos en personas más jóvenes, incluso menores de 50 años.
El neurólogo indicó que en los consultorios externos donde atiende se observan semanalmente alrededor de tres pacientes con alteraciones de la memoria y alta sospecha de Alzheimer.
Esta cifra corresponde a su experiencia asistencial y no representa, por sí sola, una estimación de prevalencia para toda la población.
¿Cuándo acudir a una evaluación médica?
El especialista recomendó a las familias no normalizar los olvidos persistentes, especialmente cuando una persona comienza a desorientarse o tiene dificultades para realizar tareas que anteriormente resolvía sin ayuda.
En esos casos, una evaluación médica permite investigar la causa del deterioro cognitivo y determinar si el paciente necesita atención especializada.
“Si se identifican señales de deterioro cognitivo, el paciente podrá ser derivado a Neurología o Psiquiatría para profundizar los estudios y definir el tratamiento”, señaló Centeno.
VIDEO RECOMENDADO






