La investigación antropológica identificó ocho formas de relacionarse con el sobrepeso y la obesidad. Sus resultados muestran diferencias en percepción corporal, miedo a la consulta y experiencias previas con el sistema de salud.
La investigación antropológica identificó ocho formas de relacionarse con el sobrepeso y la obesidad. Sus resultados muestran diferencias en percepción corporal, miedo a la consulta y experiencias previas con el sistema de salud.

La obesidad no se vive de la misma manera en todas las personas. La percepción del propio cuerpo, las emociones, la cultura, las experiencias médicas previas y el temor al juicio pueden influir en la decisión de buscar ayuda profesional.

Esa es una de las conclusiones del Primer Estudio Antropológico sobre las formas de vivir con sobrepeso y obesidad en personas adultas en el Perú, una investigación impulsada por Adium Perú y desarrollada por la consultora de Roberto Guarnieri.

Adium informó públicamente en agosto de 2026 que presentaría los resultados de esta investigación, enfocada en las percepciones, emociones y conductas relacionadas con la obesidad. El antropólogo Roberto Guarnieri señaló además que el trabajo permitió identificar ocho perfiles o “nanonichos” en el país.

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Uno de cada cuatro no se percibía con sobrepeso u obesidad

Según los resultados proporcionados por los responsables del estudio, la investigación incluyó aproximadamente 1.700 observaciones en Lima, 579 encuestas y 50 entrevistas en profundidad a profesionales de la salud.

Entre los participantes cuyo Índice de Masa Corporal (IMC) calculado se encontraba en rangos de sobrepeso u obesidad, 25% se percibía con un peso normal o no sabía cómo definir su situación, de acuerdo con los datos difundidos por Adium.

Esta cifra debe interpretarse dentro de la muestra del estudio y no como una estimación de prevalencia para toda la población peruana.

El IMC es una medida que relaciona peso y estatura y se utiliza como indicador indirecto de adiposidad, aunque no describe por sí solo toda la condición clínica de una persona. La OMS reconoce al IMC como un marcador sustituto y señala que la obesidad es una enfermedad multifactorial.

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Ocho formas de vivir el sobrepeso y la obesidad

La investigación agrupó las experiencias encontradas en ocho perfiles.

Entre ellos aparecen personas que viven el exceso de peso desde la culpa y el autojuicio; otras que lo han incorporado a su identidad corporal o cultural; personas frustradas después de intentos repetidos por bajar de peso; y quienes priorizan la aceptación corporal.

También se identificaron personas que comienzan a preocuparse cuando aparecen señales relacionadas con su salud, quienes se movilizan principalmente por motivos de apariencia o autoestima, quienes reconocen el problema pero postergan la consulta por miedo y quienes buscan información y toman decisiones de salud de manera más autónoma.

Guarnieri ha señalado públicamente que la investigación abordó emociones, tensiones culturales, autoestima, miedo al juicio médico y otros factores que acompañan la experiencia de vivir con obesidad o sobrepeso.

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El miedo a la consulta médica también aparece como barrera

Según los resultados cuantitativos proporcionados por Adium, siete de cada diez participantes con un IMC calculado correspondiente a sobrepeso u obesidad expresaron algún tipo de preocupación frente a la consulta médica.

Entre los temores descritos aparecen recibir información difícil de procesar, recibir indicaciones sin suficiente explicación o enfrentar dietas percibidas como imposibles de seguir.

Estas preocupaciones pueden influir en el inicio o continuidad de una conversación con un profesional de la salud.

Mayra Guerrero, médica internista y diabetóloga y gerente médica de Adium Perú, sostiene que el miedo, la frustración, las experiencias previas y la percepción corporal pueden condicionar la forma en que una persona se aproxima a su cuidado.

“La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial”, señaló.

Ese enfoque coincide con la definición actual de la Organización Mundial de la Salud, que reconoce la obesidad como una enfermedad crónica y con posibilidad de recaída, resultado de interacciones entre genética, neurobiología, conductas alimentarias, entorno y factores psicosociales.

La obesidad no se explica únicamente por falta de voluntad

Uno de los objetivos declarados por Adium es cuestionar la idea de que la obesidad depende exclusivamente de las decisiones individuales.

La OMS señala que, en la mayoría de los casos, la enfermedad es multifactorial y está influida por factores ambientales, psicosociales y genéticos, además de las condiciones que determinan el acceso a alimentos saludables, actividad física y atención sanitaria.

Por ello, reducir el problema únicamente a disciplina o voluntad puede ignorar factores biológicos, sociales y psicológicos que intervienen en su desarrollo y tratamiento.

El estigma también puede convertirse en una barrera para que algunas personas busquen atención o mantengan una conversación abierta con los profesionales.

¿Qué papel tiene la salud mental?

El estudio no plantea que la obesidad sea causada únicamente por factores emocionales.

Lo que muestra es que emociones como culpa, frustración, temor o vergüenza pueden influir en la manera en que una persona percibe su enfermedad, conversa sobre ella y busca tratamiento.

Por ello, un abordaje integral puede considerar no solo peso e indicadores metabólicos, sino también antecedentes clínicos, experiencias previas, bienestar emocional, hábitos y barreras para sostener un tratamiento.

La OMS también señala que los factores psicosociales forman parte de la compleja interacción que puede contribuir al desarrollo y mantenimiento de la obesidad.

La campaña “Hablar te quita un peso de encima”

El estudio forma parte de una estrategia más amplia de Adium Perú vinculada a la campaña “Hablar te quita un peso de encima”, lanzada en 2025 para promover que las personas con sobrepeso u obesidad consulten con profesionales de la salud.

La campaña ha sido difundida públicamente por la empresa y plantea que la obesidad no debe reducirse a una cuestión estética o de fuerza de voluntad.

En 2026, la compañía presentó una nueva etapa bajo el concepto “La obesidad no viene sola”, orientada a poner atención en los posibles impactos físicos, metabólicos y emocionales asociados a la enfermedad.

Conversar con un profesional puede ser un primer paso

El estudio concluye que no existe una única forma de comunicar o abordar la obesidad.

Una persona puede necesitar comprender primero qué ocurre con su salud metabólica; otra puede enfrentar miedo a la consulta, experiencias previas negativas o dificultades para sostener recomendaciones.

Por ello, escuchar el contexto individual y evitar el juicio pueden facilitar la relación entre paciente y profesional.

La OMS recomienda abordar la obesidad como una enfermedad crónica mediante estrategias integrales y no como un problema aislado de peso corporal.

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