¿Llegar a los 50 o 60 años significa comenzar una etapa de retiro? El aumento de la esperanza de vida está modificando esa idea y dando lugar a nuevas conversaciones sobre qué hacer durante las décadas posteriores a la mediana edad.
En ese contexto aparece la palabra “midelescencia”, un término utilizado para describir una transición durante la adultez madura caracterizada por cuestionamientos sobre la identidad, el trabajo, las relaciones, el bienestar y los proyectos para los próximos años.
No se trata de un diagnóstico médico ni de una etapa clínica establecida de manera universal. El concepto busca establecer un paralelismo con la adolescencia para explicar los cambios y decisiones que algunas personas experimentan aproximadamente entre los 50 y 70 años.
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¿Qué significa “midelescencia”?
Para Mirian Lau, empresaria, mentora, coach y fundadora de La Segunda Mordida, esta etapa puede convertirse en un periodo para revisar prioridades y plantearse nuevos objetivos.
“No es una crisis de la mediana edad; es una oportunidad de reinvención impulsada por el deseo de más autenticidad, propósito y bienestar”, sostiene Lau.
El concepto cobra relevancia en un escenario en el que las personas viven considerablemente más que hace varias décadas. En Perú, la esperanza de vida ha aumentado de manera importante desde mediados del siglo XX, modificando también la duración potencial de las distintas etapas de la adultez.
Esto significa que una persona que llega a los 50 o 60 años puede tener todavía varias décadas por delante, lo que plantea preguntas sobre trabajo, jubilación, salud, relaciones personales y proyectos pendientes.

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¿Cómo prepararse para una vida más larga?
Lau propone cinco aspectos para afrontar esta etapa desde una perspectiva de planificación y bienestar:
1. Revisar el propósito personal. Preguntarse qué actividades mantienen el interés, cuáles han dejado de tener sentido y qué proyectos se desean desarrollar puede ayudar a definir nuevas prioridades.
Una alternativa es recuperar actividades que fueron postergadas durante años y probar nuevas experiencias antes de tomar decisiones importantes.
2. Evaluar una reinvención profesional. Una vida laboral más extensa también puede implicar cambios de carrera, emprendimientos, consultoría, mentoría u otras formas de utilizar la experiencia acumulada.
Actualizar conocimientos y habilidades digitales, mantener redes profesionales y revisar el perfil laboral son algunas acciones que pueden facilitar este proceso.
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Salud y relaciones ante una mayor longevidad
3. Priorizar la salud. Vivir más años también aumenta la importancia de mantener controles médicos preventivos y hábitos saludables durante la adultez.
La actividad física, una alimentación adecuada, el descanso y el cuidado de la salud mental deben adaptarse a las condiciones y recomendaciones médicas de cada persona.
4. Cuidar las relaciones personales. Mantener vínculos sociales significativos puede adquirir especial relevancia durante etapas marcadas por cambios familiares, laborales o de vivienda.
Lau propone priorizar la calidad de las relaciones y mantener activamente los vínculos con familiares, amigos y otras redes de apoyo.
5. Pensar en el legado. El legado no tiene que ser únicamente económico. Compartir conocimientos, realizar mentoría, escribir, participar en actividades comunitarias o hacer voluntariado son algunas maneras de transmitir experiencias a otras generaciones.
Generación X y el desafío de seguir vigente
Esta conversación tiene especial relación con la Generación X, integrada generalmente por personas nacidas entre mediados de la década de 1960 y comienzos de los años 80, aunque los límites pueden variar según la fuente.
Uno de sus desafíos es el mercado laboral. La discriminación por edad o edadismo puede convertirse en una barrera para trabajadores experimentados que buscan mantenerse activos o cambiar de carrera.
En este escenario, adquirir nuevas habilidades, actualizar conocimientos y mantener una red profesional activa pueden ser herramientas útiles para afrontar transiciones laborales después de los 50.
Para Lau, el aumento de la longevidad obliga a replantear antiguas ideas sobre cuándo termina la etapa productiva de una persona.
La pregunta ya no es únicamente cuántos años se puede vivir, sino cómo planificar esas décadas adicionales en términos de salud, relaciones, trabajo, aprendizaje y propósito personal.





