Dormir con la boca abierta, roncar o babear durante la noche suele considerarse normal en muchos niños. Sin embargo, especialistas advierten que estos síntomas pueden ser indicadores de una obstrucción respiratoria persistente que requiere evaluación médica para evitar complicaciones futuras.
Dormir con la boca abierta, roncar o babear durante la noche suele considerarse normal en muchos niños. Sin embargo, especialistas advierten que estos síntomas pueden ser indicadores de una obstrucción respiratoria persistente que requiere evaluación médica para evitar complicaciones futuras.

La respiración por la boca durante el sueño, los ronquidos frecuentes y el babeo nocturno pueden ser señales tempranas de una obstrucción respiratoria en la infancia. De acuerdo con el Dr. Omar Gonzales Suazo, médico otorrinolaringólogo de la Clínica Stella Maris, estos síntomas deben ser evaluados oportunamente.

“Muchos padres consultan por alergias o congestión nasal recurrente, pero cuando un niño ronca de manera habitual o duerme con la boca abierta es importante descartar una obstrucción respiratoria. La roncopatía infantil suele ser una de las primeras señales de alerta”, explicó el especialista.

El médico indicó que, aunque algunos casos están relacionados con alergias, sinusitis o amigdalitis recurrentes, no siempre esas son las causas. También pueden existir alteraciones anatómicas, como el crecimiento de las adenoides, que requieren una evaluación específica.

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Señales de alerta que deben observar los padres

Los especialistas recomiendan prestar atención si el niño presenta:

  • Respiración por la boca durante el día o la noche.
  • Ronquidos frecuentes.
  • Babeo mientras duerme.
  • Congestión nasal persistente.
  • Sueño inquieto o sensación de descanso insuficiente.
  • Alteraciones en la mordida o en la posición de los dientes.
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Más allá de un problema respiratorio

La obstrucción respiratoria crónica puede afectar el desarrollo infantil más allá del sistema respiratorio. Según el especialista, puede provocar alteraciones dentales, problemas de mordida y cambios en el crecimiento de los huesos de la cara.

Asimismo, advirtió que algunos casos de apnea del sueño diagnosticados en la adultez tuvieron sus primeras manifestaciones durante la infancia, por lo que una detección temprana puede contribuir a prevenir complicaciones a largo plazo.

Para identificar el origen del problema, el especialista puede solicitar estudios como radiografías de adenoides, tomografías de senos paranasales, timpanometrías o pruebas complementarias para descartar alergias.

“Mientras más temprano se identifique la causa de la obstrucción, mayores serán las posibilidades de evitar complicaciones futuras y mejorar la calidad del sueño y la respiración del niño”, señaló.

Tratamiento según evaluación médica

Cuando existe una indicación médica, el tratamiento puede incluir una intervención quirúrgica para corregir la obstrucción respiratoria. De acuerdo con el Dr. Gonzales Suazo, estos procedimientos suelen realizarse a partir de los 4 años y requieren un periodo de recuperación aproximado de dos a tres semanas.

El especialista destacó que un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden contribuir a prevenir problemas respiratorios y dentales que podrían persistir durante la vida adulta.

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