La inteligencia artificial (IA) forma parte de la vida cotidiana de millones de estudiantes en el mundo. Sin embargo, solo el 10 % de las escuelas y universidades cuenta con políticas claras para regular el uso de herramientas de IA generativa, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Además, la UNESCO recomienda que los menores de 13 años no utilicen de forma independiente herramientas de inteligencia artificial generativa, debido a la necesidad de garantizar un desarrollo adecuado de sus habilidades cognitivas y proteger su bienestar digital.
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En este contexto, José Alberto Llaullipoma Romani, docente de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), señala que el debate no debe centrarse en prohibir o permitir el uso de estas tecnologías, sino en enseñar a niños y adolescentes a utilizarlas de manera crítica, responsable y con fines educativos.
“La conversación no debería centrarse en prohibir o permitir la inteligencia artificial, sino en enseñar a niños y adolescentes a usarla de forma crítica y responsable. La IA puede enriquecer el aprendizaje, siempre que no sustituya la curiosidad, la reflexión o la resolución de problemas; de lo contrario, caemos en un ‘sedentarismo cognitivo’ que compromete el desarrollo intelectual del estudiante”, afirmó Llaullipoma.
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No existe una edad única para comenzar a usar IA
El especialista explica que no hay una edad específica para introducir la inteligencia artificial, pero sí condiciones fundamentales relacionadas con la etapa de desarrollo de cada niño.
Antes de utilizar herramientas de IA de manera autónoma, los estudiantes deben consolidar competencias esenciales como la lectura, la escritura y el pensamiento lógico. Así como una calculadora no reemplaza la comprensión de las operaciones matemáticas, la inteligencia artificial no debe sustituir el razonamiento ni la capacidad de construir ideas propias.
Cinco recomendaciones para un uso seguro y educativo de la IA
1. Fortalecer primero las habilidades básicas
Antes de recurrir a la inteligencia artificial, es importante consolidar competencias como la lectura, la escritura y el pensamiento lógico. El acceso inmediato a respuestas puede reducir la capacidad de formular preguntas y comprender los temas en profundidad.
2. Priorizar el acompañamiento de un adulto
Las primeras experiencias con herramientas de IA deben contar con la supervisión de padres, madres o docentes. El acompañamiento permite orientar el aprendizaje y prevenir riesgos asociados al uso inadecuado de estas plataformas.
3. Utilizar la IA como un apoyo al aprendizaje
La inteligencia artificial debe complementar el proceso educativo y no reemplazar el esfuerzo que implica analizar, reflexionar y resolver problemas de manera autónoma.
4. Explicar los límites de la inteligencia artificial
Es importante que niños y adolescentes comprendan que estas herramientas pueden generar errores, reproducir sesgos y presentar riesgos relacionados con la privacidad de la información personal.
5. Promover el pensamiento crítico
Más que aceptar las respuestas que ofrece la IA, los estudiantes deben aprender a contrastar la información con fuentes confiables, verificar datos y desarrollar un criterio propio.
La alfabetización digital será una competencia esencial
Llaullipoma sostiene que la mejor edad para comenzar a utilizar inteligencia artificial depende más de la madurez del niño y del acompañamiento que reciba que de un número específico.
En ese sentido, considera que el principal reto de las instituciones educativas es fortalecer una alfabetización digital crítica que permita a los estudiantes formular buenas preguntas, verificar información y tomar decisiones éticas frente al uso de estas tecnologías.
“La mejor edad para empezar no depende solo de un número, sino de la madurez del niño y del acompañamiento que reciba. La escuela y la familia deben enseñar que la inteligencia artificial es una herramienta que debe utilizarse con criterio, transparencia y ética”, concluyó el docente.





