El miércoles pasado se informó sobre la extinción física del importante novelista limeño Alfredo Bryce Echenique. Su desaparición, sin duda, clausura un ciclo de narradores peruanos de notable y extraordinaria trayectoria que en las últimas décadas mantuvo en primera línea la literatura peruana contemporánea, y entre cuyas figuras de primer nivel, específicamente, hay que destacar a José María Arguedas, Ciro Alegría, Manuel Scorza, Julio Ramón Ribeyro y, sobre todo, en la cima, Mario Vargas Llosa.
Siendo justa la mención, tampoco se puede ignorar a extraordinarios y fecundos novelistas, seguramente poco relacionados con Lima, pero de producción igualmente notable y extraordinaria, tal vez más pegados a la provincia, e incluso a contextos externos, pero cuya producción la han realizado y la producen especialmente desde el extranjero. Citamos como ejemplos: Eduardo González Viaña, natural de la provincia de Chepén, y Juan Morilla Ganoza, oriundo de la provincia de Pataz. Ambos liberteños. Entonces, la literatura peruana, especialmente la narrativa, permanece aún viva con autores como los mencionados. En ese contexto repasamos la trayectoria del notable escritor limeño.
PERFIL BIOGRÁFICO
Bryce nació en Lima, el 19 de febrero de 1939. Sus padres fueron Francisco Bryce y Elena Echenique. Su familia perteneció a un abolengo de alto nivel social y el novelista, específicamente, perteneció a la alta burguesía limeña. Fue bisnieto del presidente Rufino Echenique y uno de los cuatro hijos de raíces escocesas y españolas. En resumen, desciende de virreyes y presidentes de la República, banqueros y adinerados.
Por formación y opción estética, de niño no sentía ninguna atracción por los libros carentes de niveles estéticos y de construcción artística.
Asistió a la escuela primaria en Chosica; después estudió en el Sagrado Corazón, Santa María, de Lima, así como en el internado de San Pablo, en Chaclacayo. Su interés por la literatura se afirmó al culminar la secundaria. Entonces fue licenciado en Derecho y obtuvo el doctorado en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde se graduó con la tesis “Función del diálogo en la narrativa de Ernest Hemingway”. En 1977 se graduó como doctor en Literatura en la Universidad de San Marcos, con la tesis “Temas principales del teatro de Henry de Montherlant”.
En 1977 obtuvo el doctorado en Literatura en la Universidad de San Marcos, con la tesis “Temas principales del teatro de Henry de Montherlant”.
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SU VOCACIÓN LITERARIA
Su trayectoria literaria se define por influencias de su madre y también de su amigo Alberto Massa, especialmente en las charlas de café y en su inquietud escolar. Después se radica en Francia, donde estudia en la Sorbona; enseguida vive en Italia, Grecia y Alemania. Ejerce la docencia universitaria en París, La Sorbona, Paul Valery de Montpellier.
PRODUCCIÓN NARRATIVA
En el conjunto de su producción narrativa podemos mencionar estos títulos: “Huerto cerrado” (cuentos, 1968), “Un mundo para Julius” (novela, 1970), “La felicidad ja, ja” (cuentos, 1974), “A vuelo de buen cubero (crónicas, 1977), “Tantas veces Pedro” (novela), “La pasión según San Pedro Balbuena que tantas veces Pedro, y que nunca pudo negar a nadie (novela, 1981), “Todos loso cuentos” (1979), “La vida exagerada de Martín Romaña (novela, 1981), “El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz” (novela, 1985), “Magdalena peruana (cuentos, 1986), “La última mudanza de Felipe Carrillo (novela, 1988), “Crónicas personales” (crónicas, artículos, 1988)
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“UN MUNDO PARA JULIUS” SEGÚN CESAR TORO MONTALVO
La novela “Un mundo para Julius” muestra a Bryce Echenique como un extraordinario representante del neorrealismo y el retrato del escritor. Usa la técnica del tratamiento arbitrario ingenioso, se torna artístico, colectivista, comparativo entre el mundo ficticio, independiente del texto de la lectura.
La secuencia biográfica (la edad del autor de 5 a 11 años), la sucesión alternada de “flashbacks” sin relación con hechos históricos, reales o culturales
Según Luchting, la novela se ubica en “el periodo de los primeros años del presidente Manuel Prado y quizá en los últimos de Manuel A. Odría (1956-62), el primero; 1948-56, el segundo. En el aspecto interior la novela busca relegarse hacia el pasado del narrador. La obra se divide en cinco capítulos. El escritor se aproxima claramente al lector. Con su propia voz se presiente en el relato novelesco. Entonces, escritor y autor vuelven a estar consciente cuando ocupan su respectivo rol.
El tiempo se revela mediante asociaciones, aún recapitulaciones, anticipaciones, ocurridas por edades en condición de protagonista. Refería Bryce que “Un mundo para Julius” nació de “la proliferación de un breve relato que no debía exceder de diez páginas y que, en el curso de escritura de la novela, hubiera podido constituir un epílogo que finalmente nunca fue escrito”.
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ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS
También Bryce cultivó en forma intensa y permanente el ensayo y la crítica, que los difundió en una serie de artículos periodísticos. Estos textos el autor los seleccionó e incluyó en “Crónicas personales” (1988), así como en “A trancas y barrancas” (1996)





