En la región La Libertad, la tradición religiosa ha encontrado eco en la producción literaria de diversos autores, quienes han sabido recoger los elementos culturales, religiosos y populares que emergen de las festividades de la Semana Santa.
En la región La Libertad, la tradición religiosa ha encontrado eco en la producción literaria de diversos autores, quienes han sabido recoger los elementos culturales, religiosos y populares que emergen de las festividades de la Semana Santa.

La literatura —tanto en su vertiente poética como narrativa— se nutre constantemente de las tradiciones, las costumbres y las distintas manifestaciones culturales de los pueblos, configurándose como un espejo sensible de sus creencias y experiencias colectivas. En este sentido, el aspecto religioso no escapa a esta dinámica, sino que, por el contrario, ha sido una de sus fuentes más fecundas. En numerosos países se han gestado cuentos, películas, leyendas, canciones y poemas que tienen como figura central a Jesucristo, especialmente en torno a su tránsito durante la Semana Santa.

En España, por ejemplo, resuena con fuerza casi ritual “La saeta” de Antonio Machado, texto lírico que Joan Manuel Serrat musicalizó con notable maestría, dotándolo de una vigencia y emotividad que lo han vuelto perdurable en el tiempo.

De igual manera, en la región La Libertad, esta tradición ha encontrado eco en la producción literaria de diversos autores, quienes han sabido recoger los elementos culturales, religiosos y populares que emergen en estas fechas. En este texto, abordaremos algunos relatos que han tenido a la Semana Santa como eje temático.

Las tradiciones de Semana Santa

En el cuento “”Misa de Semana Santa", de Isaac Goldemberg, un niño recuerda cómo su abuela cocina estofado en Semana Santa. Al final del relato se revela que comieron a su querida mascota “El cojo”.

Aunque no se trata propiamente de un cuento que vincula lo religioso con lo literario, sí aparecen aspectos culturales propios de esta festividad, no solo porque la comida y la visita a misa ocurren en un domingo santo, sino porque se alude simbólicamente al sacrificio y a la culpa. En este texto se vincula la muerte de la mascota con la tradición religiosa cristiana: “Me pareció que al Cristo de la cruz le salían alas y escuché el chillido de un gallo. Me salí corriendo de la iglesia y me regresé a la casa”.

En su universo “Mitoral”, Teodoro Bernabé trabaja de manera significativa con el factor religioso, pues plantea escenarios llenos de festividades religiosas en las que todo el pueblo de Virú participa de alguna forma u otra. Y si se rehúsan a hacerlo, les puede ir mal, como le sucedió al protagonista de “El castigo del Domingo de Ramos”.

En este texto podemos inferir que la tradición oral sirve para moldear el comportamiento de uno de los personajes que se muestra reacio sobre las costumbres y las exigencias religiosas durante la Semana Santa; Emilio Escobedo es un ateo que reniega de las festividades religiosas y que desea laborar en Domingo de Ramos, sin importarle que esa fecha es significativa porque se debe guardar respeto al señor Jesucristo. Al final, ni los propios toros lo hacen desistir de su vocación al trabajo; decisión que terminará lamentando.

Las estampas de Semana Santa de José Eulogio Garrido

En su clásico libro “Carbunclos”, José Eulogio Garrido presenta un conjunto de estampas narrativas tituladas “Estampas de Semana Santa”. Estos textos constituyen un valioso testimonio literario de la vivencia religiosa y cultural en los pueblos de La Libertad.

A través de una serie de relatos breves, el autor organiza su obra siguiendo el calendario litúrgico de esta celebración, con textos titulados Domingo de Ramos, Martes Santo, Miércoles Santo, Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección. Esta estructura no solo ordena el libro, sino que también permite al lector transitar progresivamente por las distintas intensidades emocionales y espirituales que caracterizan la Semana Santa.

La propuesta narrativa de Garrido tiene como premisa principal retratar la manera en que estas comunidades viven sus tradiciones religiosas, destacando tanto los rituales colectivos como la dimensión íntima de la fe: “Por más que quise madrugar otra vez para estar despierto cuando resucitara el señor, me dormí como una piedra. Mi madre ya no estaba y no tuve que a quién preguntar si el señor había resucitado”. En ese sentido, el autor logra interiorizar en los sentimientos y emociones de los narradores protagonistas, quienes muchas veces cuentan sus experiencias en primera persona, reforzando así un tono confesional y profundamente nostálgico.

Las estampas están cargadas de elementos simbólicos y sensoriales: oraciones que resuenan en la memoria, solemnes procesiones, palmas de ramos agitadas con devoción, sueños que se entremezclan con la vigilia, y tinieblas que evocan tanto lo espiritual como lo humano: “La iglesia estaba que hervía de gente. Velas encendidas, bultos y palmas. La misa ya concluía. ¡Ya traen a la burra pa que monte el taiitito!”.

Las estampas de José Eulogio Garrido y los textos literarios de La Libertad vinculados a la Semana Santa no solo preservan una tradición, sino que también la resignifica desde la literatura, convirtiendo la experiencia religiosa en materia estética y emocional.

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