"Me preocupa mucho la censura. Que se saque una palabra de contexto y se generen problemas”. Foto: Difusión
"Me preocupa mucho la censura. Que se saque una palabra de contexto y se generen problemas”. Foto: Difusión

Lo cotidiano puede volverse parte de la rutina cuando dejamos de observar más allá. Por ello, libros como “El edificio”, publicado bajo el sello del Fondo de Cultura Económica, invitan a cambiar esa perspectiva y a mirar con otros ojos aquello que nos rodea. Aunque enfocado literariamente en el público infantil, el texto ilustrado de la escritora peruana Isabel Menéndez dialoga también con lectores adultos.

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Desde la imaginación de un niño hasta la curiosidad de un adulto, el lector puede adentrarse en un edificio de diez departamentos, donde conviven vecinos muy distintos entre sí, cada uno con sus propias costumbres y características. Una historia que remite a nuestras vivencias cotidianas, la empatía y la importancia del día a día.

“[El libro] invita a ver el día a día, la señora que cocina, los olores, los recuerdos. Es un libro que al adulto también le permite evocar vivencias. Te identificas con las historias que aparecen allí”, comenta Isabel a Correo.

¿Cómo nació la idea de “El edificio”?

El año pasado estaba yendo al aeropuerto como a las 12:30 de la madrugada. Íbamos por Javier Prado y nos tocaron todos los semáforos rojos. En cada luz roja observaba los edificios de la avenida y me llamaba la atención que algunas luces estaban prendidas. Entonces me preguntaba qué estarían haciendo, quiénes vivirían ahí. Cuando llegué al avión, se me ocurrió la idea de describir a las personas que viven en los edificios: cómo son, qué hacen, quiénes serán. Así nació esta historia.

El edificio aparece como una metáfora del barrio actual...

Ahora el edificio se ha convertido en nuestro barrio. Antes, cuando éramos chicos, salías a jugar a la calle, conocías a tus vecinos de la cuadra; tu mundo se extendía horizontalmente. Hoy la ciudad está creciendo hacia arriba, y el mundo se extiende verticalmente. Eso crea nuevas interacciones, nuevos hábitos. Empiezas a tener otra mirada de quienes viven a tu alrededor.

Es un libro que invita a reconocerse en los otros..

Cuando leo el libro me da mucha alegría escuchar a los niños decir: “Mi vecino hace esto”, “yo tengo un vecino que tiene perros”, “hay una señora que reniega”. Es un libro que invita a reflexionar y a admirar tu propio mundo, a pensar quiénes te rodean. Es un libro que invita a conversar.

El formato del libro también llama la atención porque es un edificio: es hacia arriba

Cuando hablé con Ángela, la directora del Fondo de Cultura Económica en Perú, apenas leyó la historia se la imaginó así, un libro largo, vertical. Luego, con la editora y la ilustradora —que es mi hija, Lucía— fuimos jugando con la idea. Ella ya me ha ilustrado varios libros. Las ilustraciones hablan de cosas que no están en el texto, y eso es lo que hace el libro álbum: genera un vínculo entre texto e imagen.

Tienes más de 30 libros infantiles publicados. ¿Qué te interesa despertar en los niños?

A mí lo que más me interesa es la diversión. Que el niño se divierta, que sonría, que sienta lo que estoy tratando de transmitir. La literatura invita a sentir.

Hoy, ¿qué te preocupa en la literatura infantil?

Me preocupa mucho la censura. Que se saque una palabra de contexto y se generen problemas.

¿Te ha sucedido?

Recuerdo que en un colegio taparon la palabra “porquería” en uno de mis libros porque la consideraban una mala palabra. Pero “porquería” no es una mala palabra, es una palabra que tiene un origen y un contexto. Ahora se está pidiendo cambiar palabras por miedo, por desconocimiento. No escribimos para imponer un pensamiento, escribimos para que el niño sienta, disfrute, sonría y desarrolle pensamiento crítico.

¿Cómo se puede enfrentar la censura?

Leyendo y conociendo. Uno le tiene miedo a lo que no conoce. Hace falta que los padres lean más a sus hijos. Leerles cuentos crea una conexión emocional. Trabajo hace 15 años fomentando la lectura en jardines infantiles y veo cómo los niños se maravillan con la palabra.

SOBRE LA AUTORA

Isabel Menéndez, escritora

Educadora, narradora y escritora de libros infantiles. Dicta talleres y charlas sobre la importancia de la lectura, la narración y el uso del cuento como estrategia educativa. En 2012 fue finalista del premio literario “El Barco de Vapor” Perú, con el cuento “La Cana de Firulata”.

30 libros ha publicado para niños y jóvenes.

1970 nace la autora en la ciudad de Lima.

2000 cocrea “Saltaperi- queando”, CD’s de música educativa.

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