En “La venganza de John Lennon”, Luis Fernando Cueto usa la ironía y el sarcasmo para presentar individuos vulnerables y derrotados por las circunstancias, seres condenados a habitar espacios hostiles.
En “La venganza de John Lennon”, Luis Fernando Cueto usa la ironía y el sarcasmo para presentar individuos vulnerables y derrotados por las circunstancias, seres condenados a habitar espacios hostiles.

Dentro del panorama de la narrativa peruana contemporánea, Luis Fernando Cueto se ha consolidado como la voz más importante de la narrativa del norte del país. Desde Chimbote, ciudad que ha nutrido gran parte de su imaginario literario, el autor ha construido una obra sólida caracterizada por la exploración de personajes marginales, conflictos humanos extremos y realidades sociales complejas. En La venganza de John Lennon, su último libro, Cueto demuestra una vez más su capacidad para convertir la tragedia cotidiana en materia literaria de alta calidad estética, recurriendo para ello a un recurso muy propio: el humor y el sarcasmo.

El libro reúne una serie de relatos en los que convergen individuos vulnerables, derrotados por las circunstancias o condenados a habitar espacios hostiles. Sin embargo, lejos de caer en el dramatismo, Cueto matiza estas historias mediante una mirada irónica que permite al lector reconocer la complejidad de la condición humana. Sus personajes sufren, fracasan y son víctimas de diversas formas de violencia, pero también ríen, celebran y encuentran momentos de placer en medio de la adversidad. Esta tensión entre tragedia y humor constituye una de las mayores fortalezas del libro.

La venganza de John Lennon

Resulta significativo que el último relato del volumen dé nombre a todo el cuentario. “La venganza de John Lennon” es el cuento más emblemático porque sintetiza muchas de las preocupaciones temáticas y estilísticas del autor. En esta historia convergen un sinnúmero de personajes abyectos que sobreviven en los márgenes. Aun cuando sus vidas están marcadas por la pobreza, el abandono y la frustración, conservan un espíritu festivo que les permite enfrentar los problemas. En este cuento es interesante el uso de epítetos que terminan definiendo la identidad de los personajes: “Goza-la-vida”, “Perro-en-ayunas”, “La-humo-en-los-ojos” y el propio “John-Lennon”. Estos nombres no solo aportan comicidad, sino que condensan rasgos psicológicos y sociales de quienes los portan.

No obstante, detrás de la aparente ligereza del relato se esconde una profunda reflexión sobre las relaciones de poder. Aunque todos los personajes comparten una misma condición económica precaria, entre ellos mismos reproducen mecanismos de abuso y dominación. La mujer es sometida, el pobre es discriminado y el drogadicto es relegado al olvido. De esta manera, Cueto muestra cómo la violencia social no proviene únicamente de las estructuras de poder externas, sino que también se reproduce dentro de los propios sectores marginados. El desenlace confirma esta visión pesimista: ninguno de los personajes alcanza la felicidad y todos terminan cargando el peso moral de una tragedia que marca sus vidas para siempre.

La humanidad animal

Otro rasgo destacable del libro es la importancia que adquieren los animales en varios relatos. En “El cerco”, por ejemplo, el protagonista decide apartarse del mundo citadino porque considera que este espacio es incompatible con la felicidad. Cansado de la hostilidad humana, encuentra refugio en un entorno donde convive con animales considerados salvajes. Paradójicamente, aquellos seres temidos y cuestionados por la civilización son los únicos capaces de respetar su forma de vida. El cuento plantea una crítica a las dinámicas sociales contemporáneas y sugiere que la verdadera barbarie no reside en la naturaleza, sino en las relaciones humanas.

También merece especial atención “El perro que odiaba a los cojos”. Aunque no presenta un final tan doloroso como otros cuentos, retrata una realidad profundamente compleja. La trama gira en torno a un perro que desarrolla una obsesión singular: morder a los niños cojos del pueblo. En una primera lectura, el relato podría interpretarse como una historia de amistad entre un niño y su mascota; sin embargo, la verdadera fuerza del texto radica en el contexto social que lo sustenta. Muchos de los niños afectados por las mordeduras padecen poliomielitis, enfermedad que evidencia las condiciones precarias en las que vive la comunidad. El humor que surge de la conducta absurda del animal contrasta con el trasfondo trágico de la enfermedad y la exclusión.

La técnica de Luis Fernando Cueto

Desde una perspectiva técnica, uno de los relatos más logrados es “Responso para un héroe”. En este cuento, Cueto construye una compleja superposición de discursos que permite revelar las contradicciones morales de los personajes. La multiplicidad de voces configura un entramado narrativo donde las apariencias terminan desenmascaradas. La historia pone en evidencia la doble moral y la hipocresía que muchas veces regulan la vida social. En el mundo de las apariencias todos parecen virtuosos; sin embargo, detrás de esa fachada emerge el verdadero retrato de Dorian Gray.

En conjunto, La venganza de John Lennon constituye una muestra sobresaliente del talento narrativo de Luis Fernando Cueto. Sus relatos exploran temas crudos y trágicos mediante escenarios vulnerables y personajes subalternos que reflejan las fracturas de la sociedad peruana. Sin embargo, el autor evita el tono lastimero gracias a un humor corrosivo y un sarcasmo inteligente que funcionan como mecanismos de resistencia frente a la adversidad. Precisamente, el humor y el sarcasmo representan, de manera transversal, el recurso estilístico más importante de su narrativa.

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