En nuestro país y en gran parte de Latinoamérica, ¿quién no ha leído o escuchado al maestro Danilo Sánchez Lihón? Es un referente ineludible en el fomento de la lectura, la revaloración de la literatura oral y la valoración vivencial del legado de César Vallejo. Su nombre está unido a una forma entrañable de entender la palabra: memoria, escuela y comunidad.
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¡Cómo no recordar su enjundioso libro “Cuentos del Perú profundo” o esa hermosa colección “Aula de mitos y leyendas del Perú”! Recuerdo la primera vez que leí al maestro Danilo, en aquellos años maravillosos de estudios universitarios. Es inevitable regresar, una y otra vez, a las páginas iniciales de “Cómo leer mejor”.
Nueva publicación
Por ello, celebro la feliz iniciativa de Jorge Tume (Editorial Infolectura) de reavivar las historias del maestro Danilo Sánchez y publicar “El espantapájaros y otros cuentos”. Algunos relatos circularon antes en ediciones individuales, antologías y espacios digitales. Hoy los tenemos seleccionados, corregidos y publicados en una hermosa y límpida edición.
Las historias reunidas aquí representan alegorías sobre la dignidad, la solidaridad, el cuidado y la vida en comunidad. En ellas se reconoce el aporte de Sánchez Lihón a una literatura que conmueve, enseña y preserva nuestra memoria cultural viva. No se trata únicamente de cuentos para niños; estos son relatos que invitan a imaginar, conocer y reflexionar.
Configuran un universo en el que infancia, naturaleza y justicia se enlazan simbólicamente. En “Los zapatos de charol”, por ejemplo, el niño protagonista transforma un objeto deseado en un gesto solidario. En “Dos blancas palomas”, una niña huérfana encuentra la justicia en lo sobrenatural. En “El rey tiene cachos”, la verdad revela la maldad y la corrupción del poder; y en “Hijos del río”, el agua actúa de modo aleccionador ante la codicia.
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Vocación formativa
A los anteriores relatos se suman “Eran hijas del Apu” y otras historias vinculadas con la migración, el trabajo, la protección animal y la defensa de la vida. Lo andino aparece aquí como una expresión de la sensibilidad moral ante el mundo. La montaña, el río y los seres humildes hablan desde una sabiduría que une belleza, justicia y cuidado.
Y justamente en ello reside el valor de este libro: convertir asuntos sociales, ambientales y éticos en relatos accesibles, sin perder su esencia cultural ni la potencia crítica. Estos cuentos construyen situaciones donde la solidaridad, la compasión y el respeto por la naturaleza emergen desde conflictos concretos. El lector no recibe una consigna moral, sino una experiencia que lo invita a sentir y pensar.
Así, esta obra de Danilo Sánchez Lihón puede leerse como una literatura de raíz andina, pero con una clara vocación formativa. Recupera la tradición oral e incorpora preocupaciones actuales (desigualdad, depredación ambiental y pérdida de sensibilidad humana). Su mérito está en hacer que la enseñanza y el aprendizaje nazcan del relato.
El espantapájaros
Y, al respecto, quiero destacar “El espantapájaros”. Este relato merece atención especial porque condensa la apuesta estética y formativa del libro. La historia presenta a un solitario muñeco de paja, creado para ahuyentar a las aves, aunque su corazón desea protegerlas. De esa contradicción nace una fábula sobre la identidad, la libertad de elegir el bien y el sentido de la existencia.
El conflicto no se reduce al choque entre el espantapájaros y su amo. El drama mayor ocurre dentro del protagonista, obligado a cumplir una función que contradice su sensibilidad. Por eso su gesto resulta luminoso: desobedece la crueldad para obedecer a la compasión. Cuando salva del gavilán a un pichón, expone su cuerpo de trapo y paja para amparar a una vida frágil e indefensa.
El amo encarna una lógica utilitaria: cada ser vale solo por la función que cumple y por el provecho que produce. Frente a él, el campo, las aves, el gavilán y el abismo componen una geografía moral donde se enfrentan la vida y la violencia. La caída final, pensada como castigo, se transforma en ascenso y justicia poética.
Valoración del libro
Una de las mayores cualidades del libro es la riqueza simbólica de sus historias. El espantapájaros, por ejemplo, representa a quienes son juzgados por su apariencia; el pichón, la inocencia vulnerable; y el amo, la autoridad sin ternura. Esta red de sentidos permite comprender que la bondad puede habitar en los cuerpos más inesperados.
Desde el punto de vista literario, Sánchez Lihón trabaja con una prosa clara, emotiva y alegórica. Su lenguaje es accesible, pero conserva intensidad en las imágenes y en el contraste entre apariencia y esencia. Esa sencillez profundamente humana es una virtud que el maestro recupera para nuestra literatura infantil.
Por ello, celebrar esta publicación de Editorial Infolectura es reconocer la manera noble de entender a los lectores pequeños. Leer al maestro Danilo en la escuela, en la familia o en otros espacios significa apostar por niños capaces de imaginar, preguntar y valorar la nobleza de las acciones. ¿No es este, acaso, el impostergable compromiso de nuestra educación?
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