José Pinedo Pajuelo (Samanco, Áncash, 1935), poeta-pintor radicado en Trujillo, publicó el libro de poesía “El árbol que canta en tus ojos” (2005), dirigió la revista poética-pictórica “La achupalla incendiaria” y realizó exposiciones pictóricas de su obra.
Fue incluido en las antologías “Labios abiertos” (1979), del suscrito; “Territorio de la esperanza. Nueva poesía ancashina”, de Jesús Cabel (1986); y “El rostro de la brisa. Chimbote en su literatura”, de Saniel Lozano Alvarado (1992).
Recientemente, Arteidea editores, que dirige Jorge Luis Roncal, presentó en la IV Feria internacional del Libro de La Libertad su libro “La paz es el camino de la humanidad” (2026), el cual al leerlo nos apertura el viaje por la geografía sagrada del Perú y los laberintos del corazón humano. Esta obra no es solo un conjunto de versos; es un mural vivo donde el autor, con la precisión de un alfarero y la sensibilidad de un pintor, construye un “muro de palabras” que busca dar refugio a la esperanza. Aquí, se lo valora por su calidad humana y artística, máxime que el Grupo Literario Nuevo Amanecer, del cual fue uno de los animadores, está cumpliendo 50 años.
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EL CAMINO
“La paz es el camino de la humanidad”, de Pinedo, se distingue por tres aspectos fundamentales. “La Comunión con la Naturaleza”, el poeta no solo observa el paisaje; dialoga con él. El oso de anteojos le suplica protección, el colibrí escribe versos con astillas de hielo y las flores son niñas que leen rimas amorosas. Hay una profunda “Conciencia ecológica” que clama por el cuidado del clima y de las especies.
“La Sensibilidad Social”, el autor no es indiferente al dolor del mundo. Sus versos denuncian el hambre de los pueblos, la orfandad en tierras palestinas y la incertidumbre. Para comprender mejor la profundidad de la obra de José Pinedo Pajuelo, es fundamental desglosar los ejes temáticos que articulan su poesía. Su escritura no es unidimensional; por el contrario, se mueve entre lo local y lo universal, lo íntimo y lo social. A continuación, detallo los ejes temáticos diferenciados que se distinguen en su libro.
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GEOFRAFÍA
El regionalismo y la geografía Sagrada (Áncash y el Perú). Este es, quizás, el eje más visible. El autor no solo menciona lugares, sino que los sacraliza a través del verso. Sihuas y el Callejón de Huaylas: lugares como el Huascarán y el río Santa no son solo escenarios, sino protagonistas. Identidad Andina: La presencia de elementos típicos como el capulí, los caminos de herradura, la “cachanga” y el café de cebada refuerzan un sentido de pertenencia y orgullo por la tierra. Nostalgia del Terruño: Existe una constante mirada hacia las raíces, celebrando la belleza de los nevados y la vida rural.
ECOLOGÍA
El Ecologismo y la Conciencia de la Naturaleza llevan a Pinedo a asumir la “ecopoesía”. Su sensibilidad hacia el medio ambiente es una respuesta a la crisis climática actual. Humanización de la fauna: los animales (el oso de anteojos, el colibrí, los peces) tienen voz y sentimientos; sufren por la destrucción de su hábitat. La Naturaleza como Maestra: el viento, la lluvia y las flores son fuentes de sabiduría y metáforas de la creación artística (“sacar las flores del agua para escribir un poema”). Alerta climática: Sus versos funcionan como una advertencia sobre el cuidado de los recursos naturales y la belleza frágil de los glaciares.
COMPROMISO
Humanismo, paz y compromiso Social. El autor trasciende lo paisajista para enfocarse en la condición humana y los problemas globales. Pacifismo: el título recurrente “La paz es el camino de la humanidad” resume su postura. Rechaza la guerra y la violencia (mencionando contextos como Palestina). Solidaridad ante el dolor: dedica espacio a las víctimas de la pandemia de COVID-19 y al hambre de los pueblos, mostrando una empatía profunda por los desposeídos. Libertad: el concepto del “hombre libre” que lucha por su dignidad es un motor constante en su narrativa.
METAPOESÍA
(El arte de escribir) es un eje fascinante, se cumple cuando el autor reflexiona sobre su propio oficio. Homenaje a los grandes: se percibe una filiación literaria con figuras como Pablo Neruda (menciona sus “Veinte poemas de amor”) y Antonio Machado. La palabra como refugio: para él, escribir es construir un “muro de palabras” o un “hilo de luz” que conecta el alma con la realidad. La poesía es vista como una herramienta de sanación y optimismo.
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CELEBRACIÓN
El Optimismo y la Celebración de la Vida. A pesar de tocar temas de dolor o crisis, la obra de José Pinedo Pajuelo está impregnada de una luz positiva. La Ironía: presentada como un elemento motivador y necesario para el futuro. Vitalismo: su poesía es un constante “¡Viva la vida!”, una invitación a disfrutar de las cosas pequeñas: un trino, una flor, un encuentro entre amigos, en plenitud de su vida y su plausible nivel artístico.
En resumen, logra una poesía y pintura totalizadoras: parte de la piedra, el río y el mar de su pueblo natal para hablarle al mundo entero sobre la urgencia del amor, la paz y la protección de nuestra casa común, la tierra.
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